3 de diciembre de 2012

Volveremos a vernos, quizás,
cuando la luna de tus ojos escriba
en mi sepulcro la dulzura
de tu ausencia febril.
Cuando se rompa la cola de la madrugada
y el silencio se cobije en las notas
mudas de nuestro amor.

Volveremos a vernos, quizás,
cuando alguna revolución haya fracasado
porque los besos solo son besos
y el eco de la muerte
asusta hasta a los gatos.
Cuando despierte de este ahogo
que llora sin mí.

Volveremos a vernos, mañana,
o en la inefable niebla de mi almohada;
donde recuerdo esos ayeres
que hoy se clavan en mis manos
como puñales de fuego.
Volveremos a vernos, quizás,
cuando ya no te diga nunca más
que te quiero.



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