31 de diciembre de 2012

Supongo que besarnos bajo este cielo
de bombas, sería otra estúpida
pero deliciosa locura;
así que no me beses con miedo,
rómpeme los labios
y si hoy de una vez por todas morimos,
moriremos sin haber temido
ni un minuto 
a las bombas que nos caen encima.
Bésame sin decoro,
porque tarde o temprano seremos 
pasto del recuerdo:
un par de muertos que prefirieron
un beso
a morir enrolados 
en la culpa de una bandera. 



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