22 de diciembre de 2012

Morir en la cuna del silencio,
cualquier día,
con las cadenas y los nudos
en la punta de los dedos.
Morir.
Tanto por morir de mí...
Todo de cada parte que me odio,
de cada retazo nebuloso.
Eso que jamás se refleja
en los espejos
donde cuelga la vida
que no has elegido morir.
Tanto por morir...
En la barbarie de lo humano,
en la justicia sin vendas;
morir la sonrisa
toda llena de mi felicidad.


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