27 de octubre de 2012

«Escribir poesía después de Auschwitz es un acto de barbarie»
T.Adorno

I
Silencio; podemos llorar,
al compás de nuestra infamia,
amores de cristal, tinta
roja y lágrimas mezcladas
con el acíbar promiscuo
de nuestra miseria ingrata.
Podríamos anegarnos 
en besos de falsa calma,
que el odio reverberase 
sin mirarnos ni a la cara.
Pero el precio de cielo es
impagable, cuando se hace
trizas un mundo que acaba.

II
Nada, no resiste nada.
Qué es un corazón roto,
qué es el tiempo que escapa,
cuando el que sufre es el otro;
su pobreza, su esclava 
servidumbre por un oro
lleno de desdén y sangre,
de su infortunio ignoto
donde el amor no se gasta.
Qué es desamor inodoro
si el hedor del pobre es muerte;
qué es tu querida sin rostro,
aséptica e incólume,
si el hambre aún los mata, si
claman las nubes su lloro.




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