20 de octubre de 2012

Contra todos

Ni jazmines, ni elefantes de Oriente;
ni dios, ni profecía.
Ni siquiera tus labios
empañan la mustia faz de esta vida.
No hay epíteto de siete mares,
ni esbelta metáfora que me diga
una verdad desnuda:
el próspero sueño fue pesadilla.
Nada se oye en el presente cetrino,
nada se sabe en la distopía.
Silencio en el aula.
Murió la poesía.
Nos cambiaron el amor
y el desamor de los versos de orilla,
y los paraísos artificiales
sucumbieron ante su gran mentira.

Torres de marfil especulándose,
el arte que olvidó la rebeldía.
El arte para mentir
bajo el signo de la economía.








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