9 de agosto de 2012

Tus ojos

Eran tus ojos, aquella madrugada de estertor renqueante;
eran tus ojos, otra vez.
Tu amor y el mío, como un trabalenguas
debajo de las cortinas rojas
que esconden las ausencias.
Eran tus ojos,
cuando el mundo supo que nosotros
jamás seríamos el tarde
de un final demasiado previsible.
Eran tus ojos de fondo de mar y sol agosto
los que se miraban en el futuro,
solo tus ojos.
Mis palabras, mis besos, mi yo; todo
estaba en tus ojos.
Encarcelado en la penumbra trágica
del recelo, el recuerdo de tus ojos,
volverá a morir
en la saliva de tu retina.


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