30 de agosto de 2012

soneto

Mírame en los ojos de la derrota
ciego por el silencio del vacío.
Mírame con los ojos del impío,
mira mis sueños en la bancarrota.

Caen las ilusiones como una gota
cae inmiscuyéndose por el río.
Cae el telón como un invierno frío
en la trinchera de un alma rota.

Y el mañana sopla incertidumbre;
la soledad que atrae a las cadenas
muerde las noches de luna cerrada.

A cada paso, se aleja la cumbre
prometida por ese dios mecenas.
Es el cuento que termina sin hada.


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