4 de agosto de 2012

La verdad siempre es metálica
y suena a nudo en la garganta de la noche.
La verdad de los ricos,
los culpables los demás.
Exhibiéndose al mejor postor
en un burdel elegante,
solo apta para los más intrépidos,
se atreve con cualquier
filigrana, la verdad.
La verdad tan poco honesta
engalanada con alhajas;
y la otra, la verdad de gesta taciturno,
sufre denostada como
un perro abandonado.
Cómplices de la verdad rentable;
de esa verdad que tanto
es silencios.

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