30 de agosto de 2012

soneto

Mírame en los ojos de la derrota
ciego por el silencio del vacío.
Mírame con los ojos del impío,
mira mis sueños en la bancarrota.

Caen las ilusiones como una gota
cae inmiscuyéndose por el río.
Cae el telón como un invierno frío
en la trinchera de un alma rota.

Y el mañana sopla incertidumbre;
la soledad que atrae a las cadenas
muerde las noches de luna cerrada.

A cada paso, se aleja la cumbre
prometida por ese dios mecenas.
Es el cuento que termina sin hada.


16 de agosto de 2012


Aprovechando el revuelo mediático que se ha formado a partir de las acciones de protesta del SAT (Sindicato Andaluz de Trabajadores) en los supermercados, donde todos sabemos ya qué ocurrió y cómo así que, es innecesario el intento de desprestigio alegando los mismos motivos que ha esgrimido en su favor la extrema derecha—, es preciso pensar la protesta más allá de lo que supuso la propia acción (tal como reclaman los sindicalistas, fueron actos simbólicos, cuyo ulterior fin no era otro que poner en tela de juicio aspectos candentes de la sufrida sociedad del estado).
modo de incisopor todos es sabido (y si no es así, ahora lo sabréis) que el castellano es una lengua tradicionalmente de cultura y muy ricatanto en sus expresionescomo en su léxico. Y eso, ha suscitado que algunosde forma subrepticia y ladinahayan querido servirse de ellasubyugarla a su antojo, para beneficiarse en sus propósitos más que turbiosMediante el eufemismo y el sinónimo relativose ha querido dotar y cargar de connotaciones negativas —incluso delictivas— la protesta del SAT. Como uno siempre urde las palabras al gusto de sus intereses, mi propuesta léxica para describir lo ocurrido en los supermercados es “expropiación”, que suena muy revolucionario.
Mi reflexión rehuye a tratar la expropiación de los supermercados de la forma que se ha hecho en los medios manipulados por el capital. Es evidente que llenar diez o quince (ni ciencarros de comida, no va a sofocar la hambruna generalizada que se sufre actualmenteni mucho menos va a crear puestos de trabajoPero es que en ningún momento se ha pretendido tal cosa. Como se ha repetido hasta el hartazgo por los dirigentes del SAT, el objetivo de la acción era provocar una reacción en los medios y en la sociedad en general, para conseguir que se hablase más en los medios masivos de aspectos como las familias desahuciadas o que no tienen ingresos, en lugar de dedicarse a teorizar sobre la “prima de riesgo” y otros aspectos económicos que la gente de a pie ni les va ni les viene.
Si tenemos en cuenta cómo ha trascendido este suceso, nos percatamos de que el éxito ha sido rotundo en todas sus formas. Ni en sus mejores presagioslos dirigentes del SAT, cuando organizaron esta acción, pensaban que iba a tener la repercusión mediática que ha tenidopor ciertoque todavía coleaaunque también han debido de pagar el precio: represión. A pesar de ello, la publicidad —gratuita— queun sindicato de clase humilde como el SAT, ha recibido es impagable. Además, la posibilidad de exponerdebatir sobre ideología, ideas políticas y propósitos, y transmitir un discursoque los medios obvian casi siempre, en “prime time” de diversos programas televisivos —es decirun discurso que llega a una cantidad ingente de personas— es un logro insólito, a la par que descomunal, para una agrupación obrera como el SAT.
Llegados a este puntoentramos en cuestiones de estrategia. La crisis y sus múltiples interpretaciones han dado lugar al nacimiento o resurgimiento de debates sobre temas olvidados (comopor ejemploabordar el capitalismo en sí, como sistemaalgo que no pasaba más que en reducidos círculos después de la caída del bloque soviético) y, por consiguiente, a nuevos grupos y entes políticos (15-M con toda su variedadizquierda transformadora y oportunistas como UPyD, además de partidos al estilo “Tea Party”). Dentro de esta mezcolanza política heterogénea, vamos a fijar nuestra atención en la aparición de un elemento nuevo en el espectro político que empieza a tener relevanciauna izquierda que se proclama anticapitalistapero que nace cortando de raíz cualquier reminiscencia con las experiencias anticapitalistas anteriores, es decirqueriendo librarse del pesado yugo soviético.
Lo nuevo que aporta (o aspira a aportaresta nueva tipología política —dentro del espectro político occidental—, es una mayor comprensión y unas políticas dirigidas en favor de los intereses del pueblo llano, en detrimento de la relajada y privilegiada existencia que ha tenido la clase dominante durante muchísimos años. En realidadnada nuevo. La novedad que se introduce se halla en los referentes donde esta izquierda se mira. Esta izquierda transformadora se identifica con los principios del llamado “socialismo del siglo XXI”, es decircomo ya he dicho más arribaquiere desligarse de cualquier parecido posible con lo que fue el difamado comunismo de la Guerra Fría, para buscar sus ejemplos en los países latinoamericanos donde gobierna la izquierda (un fenómeno reciente como la Venezuela de Hugo Chávez y dirigentes como Correa, Evo Morales...).
Además de las diferencias ideológicas que se puedan tener con las políticas del “socialismo del s.XXI” (también son innegables sus logros para la población autóctona), esta nueva izquierda —que se permite el coqueteo con el marxismo y es capaz de abominar el comunismo— se distingue de la izquierda tradicional (a la que suelen tratar con despreciopor querer innovar en los métodos de protestade acción... que se han usado tradicionalmentePor lo tantoentre sus sesudas tareashabitualmente vemos como reformulan y repiensan métodos de representación y/o de protesta que se adapten a las necesidades de los sujetos contemporáneos. (Es que ya sabéis, en el paleolítico marxiano no había ni cambio climático...)
Ahora es cuando viene la pregunta del millón. ¿Qué habrán pensado todos estos estudiosos de la nueva izquierda al ver que una protesta tan simple como lo del Mercadona ha supuesto todo lo que ya hemos expuesto? ¿Qué cara se les habrá quedado a los aduladores del 15-M? Con esto, quiero reivindicar la validez atemporal de los métodos de lucha de los que se ha servido durante largo tiempo la clase obrera para encontrar su dignidad, permanentemente mancillada. Con esto, quiero reafirmar el valor de las huelgas, de la acción sindical, de la agrupación de clase, que son tratados, por la izquierda transformadora, como métodos anacrónicos e inservibles.  Así que, menos pancartas ingeniosas y más expropiar supermercados.

11 de agosto de 2012

Guerra fría

Dos chicos que rondan los veinte años, esperan sentados cualquier cosa que no sé. Mientras tanto, charlan animadamente al tiempo que hojean una revista. El intercambio de opiniones sobre las modelos que protagonizan las páginas del "magazine", a medida que avanza el tiempo, va subiendo de tono hasta culminar en lo más vulgar y obsceno: "se la metía toda" dice uno, mientras salpica las gastadas páginas con su saliva espesa (o casi). El otro le replica: "qué va... ¿no ves? ¡no tiene tetas!". La pretensión con la que viste su expresión asqueada, le haría pensar a uno que en su vida ha conocido sobre la existencia de espejos; su poco talento para existir como materia es más que evidente. Además, la cosificación espeluznante y normalizada del cuerpo femenino cual un objeto de consumo más (algo en lo que el capitalismo ha centrado todas sus fuerzas) ya deja entrever cuál es el nivel de los tertulios acerca de los estudios feministas y de género y su interés en abordar tales temáticas.
Desconozco en qué tipo de derroteros dialécticos se han perdido, pero cuando vuelvo a poner atención en su diálogo, la cosa es bien distinta. Están incurriendo en el terreno de lo "íntimo" y uno de ellos (el típico que siempre lo sabe todo), insta al indeciso a que deje de verse, para siempre, con una chica (¿su novia? al menos, algo parecido) que parece no caerle demasiado bien; según sus palabras, porque no le reporta más que problemas y disgustos a su "amigo". (Siempre ellas, eh, mira que son...) La situación va adquiriendo un interés recóndito; la pareja, no se molesta en procurar que todo lo que vociferan sean escuchado por mí, sin tener apenas ni que esforzarme. Tras la imposición de su ya consejero, -por cierto, una orden que no parece tener ganas ninguna de esconder bajo la pomposidad su propósito; hosca y directa- el otro, confiesa con un rubor diáfano que su estado anímico no se encuentra en plena forma: "estoy jodido, estoy amargado" le comenta mientras clava sus ojos en la frialdad de las baldosas del suelo.
   (Reflexión del narrador: "En mi opinión, nada humilde, en estas situaciones, aunque uno tenga una opinión muy elaborada sobre alguien, en este caso la novia o ex novia del amigo, antes que nada, prima el bienestar del amigo; así que, consejo: aunque la novia de vuestro amigo sea la mismísima Espe Aguirre, no le digáis que "Es una puta que solo quiere follar, que nunca te ha hecho ni un detalle, que no te ha dado ni 5€ para gasolina" porque, probablemente, esto sea contraproducente para con tu amigo y la amistad que os une).
Pues el consejero (ya le dejamos este apodo), yendo en contra dirección de cualquier método amigable, se dedica a verter su enlodazada opinión sobre la chica, pero, ¡no solo la suya, también le confiesa lo que piensan todos sus amigos (comunes) sobre la susodicha! El otro, ya abatido del todo, musita levemente cuáles son sus motivos para quererla, aunque en ningún momento niega lo que el otro ha dicho; pero de sus confesiones se desprende una actitud reacia a la disposición habitual que uno tiene para el amor, como si lo que le une a esa chica fuera algo tan abominable como irremediable.
El consejero prosigue con su ya habitual retahíla desprovista de tacto, aunque en un momento de inspiración lúcida, le aconseja a su amigo que no se puede estar con alguien en quien no confías. Dicho así, parece algo muy razonable, incluso lógico, pero las palabras textuales dan cuenta de la bajeza moral de este: "No puedes estar con una tía que no puedes dejar salir, porque no sabes qué te hará". Con esto, ha encontrado un filón, el punto débil, y lo machaca. "Vale, si tan buena es, déjala salir... Si tanto confías en ella...". El otro, aturdido y confundido no sabe qué decir.
Cuando vuelvo a recuperar de nuevo el hilo del diálogo, el nivel de los argumentos del consejero ya empieza a incurrir en lo esperpéntico. Tirando de tablas y experiencia (porque claro, si es consejero a algo se debe) le recrimina dos cosas: su debilidad y su hermetismo. Le culpa por sucumbir a los posibles encantos de la chica y reincidir en ello, además de exigirle mayor atención a los consejos que le dan los de su alrededor, pues solo quieren lo mejor para él. Usando su ejemplo como axioma, se dedica a prevenirle sobre las argucias y astutas tretas que las mujeres no dudan en emplear, con el fin de ablandar el corazón del hombre y conseguir su perdón. En este momento, el machismo provinciano, la mentalidad neandertal que puebla las mentes aletargadas de muchos especímenes, se viste de gala para acudir radiante a su cita: "¿Qué pasa, que te ha llorado? Las tías lloran cuando quieren y lo hacen muy fácil [sic]; a lo mejor están con otro tío y hablando contigo por teléfono y se ponen a llorar... a mí me lo han hecho muchas veces. Hazme caso a mí, que peor que yo seguro que no lo has pasado por las tías."
Estas son las últimas frases que entiendo y mi asombro es tan mayúsculo, que pierdo la noción de la realidad divagando entre pensamientos y preguntas que se dirigen al mismo lugar: "¿qué ha pasado? ¿cómo puede haber gente que todavía piense así?"
(Nota del narrador: con ejemplos de este calibre, queda patente y demostrado que una sociedad mejor, pasa, además de por incontables elementos imprescindibles, también por el fomento de un pensamiento feminista que conciencie a una gruesa capa de la sociedad que ha asumido e interiorizado el rol subordinado de la mujer como una ley natural).

9 de agosto de 2012

Tus ojos

Eran tus ojos, aquella madrugada de estertor renqueante;
eran tus ojos, otra vez.
Tu amor y el mío, como un trabalenguas
debajo de las cortinas rojas
que esconden las ausencias.
Eran tus ojos,
cuando el mundo supo que nosotros
jamás seríamos el tarde
de un final demasiado previsible.
Eran tus ojos de fondo de mar y sol agosto
los que se miraban en el futuro,
solo tus ojos.
Mis palabras, mis besos, mi yo; todo
estaba en tus ojos.
Encarcelado en la penumbra trágica
del recelo, el recuerdo de tus ojos,
volverá a morir
en la saliva de tu retina.


4 de agosto de 2012

La verdad siempre es metálica
y suena a nudo en la garganta de la noche.
La verdad de los ricos,
los culpables los demás.
Exhibiéndose al mejor postor
en un burdel elegante,
solo apta para los más intrépidos,
se atreve con cualquier
filigrana, la verdad.
La verdad tan poco honesta
engalanada con alhajas;
y la otra, la verdad de gesta taciturno,
sufre denostada como
un perro abandonado.
Cómplices de la verdad rentable;
de esa verdad que tanto
es silencios.