5 de marzo de 2012

Soneto de clase

Escapando del todo que no pasa,
muertos y vivos encaran la afrenta.
Mientras que el mundo agonizar intenta,
la vida se resume en una tasa.

Sin dejar de repudiarme la masa
que al fatal y atroz destino tienta,
hasta la muerte me parece lenta
cuando a la triste injuria no arrasa.

Miran los pobres sus campos ajados,
sus crines yertas, desidia contumaz,
detrás, la cruz del pecado original.

Los ricos, hartos, al poder atados,
retozan en su felicidad falaz,
sin oprobio, en su edén terrenal.

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