24 de enero de 2012

soneto de estado

Vuelve, por donde rihela suave la Luna,
por donde hoy van a morir las fieras,
una época que tu no quisieras
ver ni desde el lecho ni en la cuna.

Vuelve el tufillo amargo tras la bruma;
vetustas mentes no perecederas
a la vida se aferran, calaveras.
La desgracia siempre llega oportuna.

A los muertos les vuelve a hervir la sangre,
de hastío se revuelcan en su tumba
y ya ni los muertos viven tranquilos.

La justicia no calla: está exangüe,
y de mentiras la ciudad retumba.
Marionetas que entregamos los hilos.

23 de enero de 2012

El papel de la noche

Hecha de quebrantos, la oscuridad
rezuma nostalgia.
La niebla hiede en la metafísica febril
que no oye cantos de sirena,
que no ve más allá
de su propia obstinación.

Sin resollos, expira la noche
con el último fulgor de los faroles
cubiertos de pólvora.
Las esperanzas también se apagan
absortas de tedio,
arrulladas por la bruma
de la incertidumbre.
Y los maltrechos buscan un labio,
donde el leve amanecer
mitigue su sed sin venganza.

Cuando la escarcha
cede frente al despertador,
por fin, un baluarte mortecino y viejo,
asedia el lóbrego devenir
de quienes siempre han desdeñado
la espada por el látigo.

21 de enero de 2012

Controversias

Agoniza los hálitos la tierra:
cadáveres, lujos, paro y putas.
Qué más dará todo si tú disfrutas
con lo trágico que el dinero encierra.

Salimos tan tristes a la palestra
con los ojos cerrados, sin dignidad;
degradamos tanto nuestra libertad
que la culpa no deja de ser nuestra.

Esquinas desprenden hedor cetrino,
marionetas quieren vivir con prisa,
alcanzar banales sueños de risa:
ganar al fútbol, querer al divino…

Ansiar que todo parezca sencillo,
más allá sí existe la panacea;
pero tú debes bailar con la fea
mientras te hunden con el falaz ladrillo.

Vorágine, publicidad, capital:
los dueños del mundo no tienen nombre,
aunque la gris ceniza del hombre
tras la máscara del histrión hace el mal.

No solo el asceta sabe del tedio,
la existencia lúgubre es un axioma.
Tantas veces es sibilina la broma
que el naufragio ya no tiene remedio.

Vivir de la mentira no es buen fuero,
la lucha feroz siempre cambia cosas,
vuelve a épocas oscuras hermosas.
El mundo, no apto para el sincero.

La desdicha del hombre

Frágil es la muralla del fracaso,
y cuando mueren los viejos noviembres
más asiduos del jamás que del siempre,
la voz se me amortaja en el raso.

Dulce la hiel del infausto malcaso
si no hay Luna ni cincel que te encuentre.
El más ínclito labio o un puro vientre
puede esconder de la sierpre el trazo.

Noches de hojalata y otros designios
desmoronan contra el viento la vida
y el hartazgo se llena de infortunios.

Olvidos y juramentos ígneos,
palabras rotas, promesas perdidas
se apagan bajo el temblor de los puños.

16 de enero de 2012

soneto pobre

Donde a la plata confunden con cobre
y no sueñan debajo de la almohada,
todos quieren ser todo, siendo nada,
pues así el destino te quiere, pobre.

Quien sepa del bien, de tal forma obre;
si buscan maldad -que está bien pagada-
van a encontrar lides y otras espadas
que bregan por amasar suyo el sobre.

Mías son las voces que rezan amor,
pues querer no retribuye en venganza.
Quisiera que todo fuera de todos,

aunque siempre incautos tientan el dolor,
que al futuro le prueban de hacer chanza
y acaban sumidos en sucios lodos.

Aún te quiero...

Aún te quiero pero la injusticia...
aún te quiero pero los jirones
de este zafio mundo
me hielan hasta el silencio,
aun te quiero pero el dolor...
al final seremos nuestros,
pequeños e insignificantes, pero nuestros.

Y tantas veces la verdad
cercena mi lengua...
y tantas veces  me pongo azul
y rojo y nieve y arena,
pero mi precio siempre está a la baja,
pero la verdad...

Aún te quiero, pero tú crees
que no lo sabes,
haces como si nada
y me odias
-cómo odias así con los ojos
azules-;
aún te quiero más,
con la metafísica inexorable,
pero la verdad
me impide
terminar
las
frases.

11 de enero de 2012

Tres años

Desde la luna donde caen tus ojos azules
muerdo la realidad sin espada,
me araño otra vez las visiones,
pero no, somos tan reales
como todo el daño que nos hemos hecho.
Allá, donde el abismo
no es sino fuga del amor endémico;
hemos palpado lo ideal
y los cráteres del infinito,
hemos visto el fuego de las murallas
y aspiraciones sin urdir;
pero no, somos tan reales
como estos tres años que ya han muerto,

2 de enero de 2012

En el banco he coincidido con un conocido,
hacía tiempo que no nos veíamos;
tiene mi edad.
Iba con un carrito y un recién nacido
y su pareja, más joven que yo,
imploraba a la empleada
del banco algún favor que no
he podido discernir.
Ella se limitaba a sonreír
y les negaba la ayuda,
alegando que perdería el puesto
y que ellos estaban en paro.
Mientras yo resolvía mi trámite
en un minuto,
pensaba en las contradicciones
que alberga la existencia,
cuan cerca estamos de todo
y cómo olvidarse en esta selva sin piedad
donde siempre pierden los mismos,
cuesta incluso menos
que entrar a probar fortuna
en un banco.