24 de diciembre de 2011

Feliz Nadidad

Más de ochos meses y la derrota no cesa. Hipótesis y médicos, pero yo sigo igual o peor. Ahora, ya no decido si puedo hacer, o no, algo según el tiempo del que disponga, o mi economía; otro factor, cada día más irreversible, se ha impuesto entre mis designios: mi enfermedad. Sanidades públicas, médicos de toda índole y color. Consultas privadas y billetes. Nada. El resultado cero. Pruebas, anestesia y tedio. Nadie sabe qué tengo, no, nadie sabe cómo curarlo: dietas, antibióticos, horas perdidas, días padeciendo la incurable manía carcelaria. A estas alturas mis esperanzas rezuman lágrimas a mi cara, y no solo es el dolor. Mis esperanzas se revuelcan en el lodo de la ignorancia y la incompetencia.  Mi paciencia se ha exprimido y demasiado tiempo ha tardado en expirar, pues la irregularidad de mi enfermedad, que algunas veces me hacía creer que estaba mejor, alimentaba falsamente el crédito de mi mejoría.  Me han derivado hasta la insaciabilidad. Abatido. Así estoy, ya que cada día mis sospechas sobre el acento crónico se reafirman. Lo peor: no es grave. Mi vida no está sobre la mesa, pero sí el valor de la misma. Cuánto vale mi solución. Cuántos enjutos y serios doctores con gafas que analizan necesito para acabar con esto. Cuántas doctoras que miran con prisa una lista que no se acaba, que miran el reloj y su hora de comer que ya se acerca, cuántas más visitas, cuántos más insultos silenciados necesito. Carcomido por el hastío. Todo está bien, me dicen cuando sus cejas fruncidas miran los papeles o una pantalla. No es nada grave. Pero yo no estoy bien, y me siento tan grave… No te preocupes, que esto puede solucionarse. Desgraciadamente, ya nada creo y todo temo. Tranquilo. Pero el dolor ahoga. No se me hace nuevo que la fortuna me esquive, ya no la busco, pero por si acaso encuéntromela algún día, sepa que se va a quedar sin hojas. Mas no estoy solo. Puedo sobrevivir desafortunadamente toda la existencia junto a ella y su también recóndita fortuna.
Feliz nadidad. Porque nada es y nada vale.

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