12 de diciembre de 2011

Después de las orillas de tus besos
y el sol acostándose
con las bombas:
es verdad, siguen siendo tus ojos
cúpulas amazónicas,
sueños del hemisferio roto,
pero también babilonia
suena y retoza,
y el globo no puede sino resollar
exhausto y absurdo,
la misera y el dolor vano,
la falta de amor,
la fatiga de quien ha probado
tantos siglos de hiel.

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