8 de noviembre de 2011

masas llorando

Como si nos hubiesen callado
hasta la memoria,
pasto de los sueños sin desenlace,
colgados del timón de un barco
sin olas, sin mar;
no podemos sino asentir en la dirección 
que se nos han impuesto.
Como si nos hubieran cortado
las mismas alas, 
como si nos hubieran dibujado
bajo el mismo techo;
nos aterra pensar en un cambio.
Y así, cuando me escapo 
de esta masa abrasadora,
de esta mi jauría
de las noches de cloroformo,
y veo las bocas escuálidas llorar
como solo lloran 
los que nunca se han enamorado;
pienso que están olvidando
la otra alternativa:
luchar.



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