4 de octubre de 2011

En la otra cara de la moneda

En la otra cara de la moneda
las gentes eran verdes,
los parques verdes, las ciudades verdes
y los sueños resplandecían
con un verdor impúdico.
En la otra cara de la moneda,
la moneda era moneda,
no un fluctuar de especulaciones,
no un maletín gráfica,
no la muerte que asoma el pie
por debajo de la puerta.
En la otra cara de la moneda
no había gravados,
ni perfiles, ni el peso de la sangre
inocente en los hombros
de una corona sin chaqueta.
En la otra cara de la moneda
el amor, la lucha, la arena mojada
de todas las quimeras
forjadas con el llanto frío
de los olvidados.

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