4 de junio de 2011

Todas las mañanas sin ti

Todas las mañanas sin ti,
desangradas.

Aprendimos a perder oportunidades
como se pierden los trenes;
y siempre esperábamos
la próxima luna,
para olvidarnos de los besos rayo.

Todas las noches sin ti:
universo.

Fingíamos odiarnos tan bien,
que al querernos capicúa,
que al desearnos desordeandos,
íbamos pintando de rojo
jirónes de cielo.

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