31 de mayo de 2011

verticalidad

Viviendo tres pisos por encima
de la cuerda floja y
subiendo los sentiemientos
en ascensor...
viviendo con polvos que rechinan
de aburrimiento,

esa sensación adrenalina vertical
de cuando
estás a punto de impactar en el suelo,
ese cosquilleo de libertad
al mezclar los puntos de sutura
del pánico y
la velocidad de la euforia
es muda, no existe.

Viviendo siempre tan peinado,
con las uñas impolutas
y el corazón simepre de luto;
vivir con la certeza
de que mañana
todo será del mismo color
que ayer,

debe ser aburrido
y a mí
hasta me asusta.

30 de mayo de 2011

todo será mejor

Cuando pare de mentirme,
de mentirnos y
pueda quitarte los kilómetros
de la ropa,
cuando pueda arrancarte
tantos días de
los labios,
todo será mejor.
Cuando muera el tigre
de bengala que
se esconde entre tus dientes
y olvides
los pronombres hasta que
sólo quedemos
tú y yo,
todo será mejor.

no se sabe en qué nube duerme

No se sabe en qué nube
duerme, toda ella es jugada y
tiene un reloj de sol
en los ojos.
Sin pisar siquiera, camina
que parece que
ate lazos con todas las miradas
a quienes rompe el
cuello.

Arroja, sí, en el corazón
de la ciudad, toda su ubérrima excelencia,
como si tuviese un apellido
muy largo.
Y dicen los incrédulos que
el cimbrear de su pelo y el tintineo
que se oye cuando se desnuda,
han incendiado bosques
europeos...

No espera el sí y aunque
cada mañana de cada día esté
preparada para colgar
a medio mundo...
cuando se ahoga sola debajo
de las sábanas,
sabe muy bien que ha
vuelto a perder.

25 de mayo de 2011

días sin luna

Recuerdo que te pintabas
de luna las uñas y
escondías el violeta de
los besos debajo
de las noches quebradas,
ésas que nos
escudriñaban los latidos.
También recuerdo que
hacías remolinos
de fogueo en mi lengua
con tu andar de pétalo
y alguna artimaña.
Pero ahora las locomotoras
nos regalan el humo
y desdeñan los
kilómetros y el pasado
atragantándose de
segundos olividados y
besos perdidos
en suero de ciudad.

desvariaciones varias

He imaginado todos los finales.
pienso puntas de flecha.
tacho tus ojos del calendario.
vivo dos días cada semana y
una noche y media.
dónde queda la verdad.
las paredes blancas me odian
pero es recíproco.
lo inédito casi me asesina.
quiero desconoceros uno a uno.
sólo me hablan los espejos.
tengo la soledad tan afilada...
ni los sueños me salen redondos.
he pensado todos los finales.
dos hoyos en el jardín y dos
nombres en la mesa.
Ahora, un principio me tatúa
los hombros de madrugada.

17 de mayo de 2011

lo siento

Tengo los días repletos
de pellizcos y
aunque no consigo despertar,
descarrilo horas
de arena porque nadie
me espera.
Con los recuerdos
suspendidos y
un sueldo de hacer trampa,
el letargo de la
trompeta se me clava
en las mejillas.
De pronóstico desvirgado,
me reservo la
sentencia; y es que
mis ojos siempre sacan
lo que escondo:
no me mires tan azul.

15 de mayo de 2011

sé que no eres...

Sé que no eres tan película
como tú quieres.
Un beso nos convence
de tan poco que
nos calla sólo cuando
la luna se rompe las uñas
contra la marea y
nos libamos la sal de
sudar tantas cimas
como gatos de alfombra.
Siempre el "fue..." en
el horizonte blanco,
siempre nosotros como
como blanco en
el horizonte y todas
las cartas blancas del amor
se nos caen de la
manga.

14 de mayo de 2011

te quiero hasta...

Te quiero hasta el final
del paréntesis y
aun en la letra pequeña,
tus ojos son de mar y
los rayos de Sol
nos hacen la cena;
con tu ausencia
clavel hendida en los
botones que sonríen y
mirando con ojos
raídos tu belleza de
contra luz, te aspiro
tan sediento de
viernes y tan hecha
de Egipto y
Amazonas que todos
mis besos están
pasados de
rosca.

8 de mayo de 2011

se me hacen acordeón

Se me hacen acordeón
los problemas,
pero debajo de tu piel
el tren se me escapa
y esos besos de sábana
están a punto de
primavera, como
las fresas que en tu pelo
son guillotina de la noche.
Se me hacen espiral
las verdades
cuando aspiran a
tus ojos de explosión
nuclear;
entre semana el
tiempo es puntual si
no estás.

4 de mayo de 2011

culpa

Tengo una culpa blanca,
una culpa Europa
bajo la piel insomne y cuchillo;
tengo una culpa cuerda
que me anuda las venas
sin azul y amordaza
el pavor de mis latidos;
tengo la culpa acíbar
en el paladar y
los sueños hendidos de
tanta culpa;
tengo la culpa Dostoievski
cuello abajo y
las vocales entrecortadas
por la culpa...
La mirada réprobo,
la culpa que no se descuelga
de las pestañas y
la llamada que nunca
llega.

3 de mayo de 2011

En el labio la voltereta...

En el labio la voltereta y
besos chernobyl,
después el himalaya queda
minucia.
Frágil como el blanco
de la noche, amar es odiarse
sin receta médica.
Volver y hablar en la Luna y
decir molino,
luego en el lance morir
tocando las nubes y aún
sin caer,
por fin cuerdo.
Es amor de guerra fría,
de llegar al orgasmo
como al paredón,
de odiarse a piedra, papel o
tijera si no puedes
masticar nunca ya,
el color de
los ojos.
En la cama la leyenda hipógrifa y
el dédalo neumático
de rosas ebrias,
la autopista de la derrota y
las mil páginas
descreídas.
¿No es el amor
una forma cualquiera
de destruirse?