29 de abril de 2011

cuando nadie mira

Cuando nadie mira,
desordena los jardines de
babilonia en su pelo
catarata; un escuadrón
de luciérnagas
tormenta hace malabares
con su desnudez de
catarsis y tigre y
la casualidad quiere
hacernos morir saciados
en el tesoro de sus ojos
verde prístino.
Todo vale para
deshacer  el hechizo:
tres cuartos de tuerca y
lengua de dinosaurio.
Entonces, este garabato
de escondrijo ahorca
mi aliento y
adoro cada minúscula
de su belleza oasis,
cada colmillo
que nos rompe la
noche.

24 de abril de 2011

caras de andén

Todas esas caras de andén
callan la misma canción,
llevan tristezas en
la maleta y muchos viernes
en los pies.
Esas caras de andén
hechas de horas anónimas,
de secretos que tropiezan
de hastío, encarcelan sus
ojos en el techo y
cuentan los días con
el silencio de una bombilla
Caras de andén calderilla,
y la cicatriz del
para nunca del tarde y
el auricular que asesina la
canción que todos
se callan, late tan profundo
en el mar que todas
esas caras de andén
la olvidan.

23 de abril de 2011

el elegido

Con ranas negras en los ojos
y tres cascadas que
caen desde los bolsillos
alegando la presunción
de inocencia,
hasta el final de mi
insomnio, me proclamo
aspirante con
serias posibilidades.
Me faltan dos puertas y
medio pestillo del
pasado para el laurel y
el privilegio de ser
el elegido;
el elegido por el infortunio.

21 de abril de 2011

el amor se ha ido

Se os ha ido el amor;
el de las noches balcón
el de la luz del cine y
que rompe puzzles y vidas.
Entre tanta lengua
código de barras y
tantode Las Vegas en
cada callejón,
tu nombre es una
anáfora impasible y funesta
que amortaja este
pequeño mordisco de
amor vértigo que
aún nos queda detrás
del cuello.
El amor se os ha ido,
pero a nosotros
no.

14 de abril de 2011

Después de caer

Sólo quiero que en la caída
nadie me espere y
que el silencio entre
la muralla y los kilómetros
sean la sentencia.
Sólo quiero que la caída
no avise; un apagón,
un cielo sin purpurina,
destruir mayo y
enredarme en la garganta
jeroglífica de enero.
Sólo quiero perseguir
la sombra del ocho para
ponerlo al revés y recordar
el infinito.
Después de la caída:
Duke Ellington y nada,
Pero antes de caer,
tus besos rascacielos.

11 de abril de 2011

Hay tantas lunas

Hay tantas lunas empañadas
en lo atroz de tu verde,
tantos besos cascabel y
tantas despedidas desierto
que cuando dices adiós,
en tu boca las mariposas
son tango y sólo
quiero ver como cimbrean
tus pestañas para
encontrar el gatillo
de lágrimas, para sacarte
esa mirada sierra
que muerde latidos y
para que me digas que no
pero el mundo parezca
aún perfecto...
entonces pienso en la belleza
de la muerte, en lo
crudo de que me quieras y
en qué me prohibirías
de ti.

6 de abril de 2011

en el cristal roto

Con la mirada descorchada
y voz de haber sido picahielos y nido;
con los escrúpulos del verdugo y
Cleopatra en su cuerpo
amainando un dragón;
con melancolía en el esófago y
sin coartada de latidos;
con los bolsillos desfondados y
ensartando pecados
de dos en dos,
la ciudad estólida me guiña un ojo y
la primavera hecha de sangre y
monedas agoniza
en coágulo llenándome las
sábanas de recompensas.
Esta soledad de papel mojado
me hace apacible
la velocidad relámpago y
los misiles pupila.
Solo, te pienso tan lejos,
donde la ciudad deja la trinchera
y vuelve a ser contorno
de abeja y sombra
de hetaira.

4 de abril de 2011

lunes y abril

Arrastro ojeras de calendario,
ficción edulcorada que
oposita a no morir en la realidad
y la primavera,
que ha incinerado a las musas
a fin de que nos tengamos
todos alergia.
Con los recuerdos raídos
de tanto pensarte cariátide
y calderilla de
tu último adiós que devanea
en mi boca de paracaídas,
todo lo que no tengo
en los bolsillos,
es una liebre que persigo
a 110km/h.
Hoy queda un Lunes
de estornudo,
de perder el horizonte
en bicicleta
y lágrimas azules
del abril falaz.

Paso atrás

A veces podría volver a ser
el de antes:
afilarme los contornos
frente al espejo y
sonreírme mientras mi teoría
egocéntrica verifica
lo que siempre
había creído:
estoy hecho para el mundo
y él para mí.
A veces, pienso que
esa felicidad absurda
al fin y al cabo,
es felicidad entre
algodones y aislada,
pero menos camilla de hospital,
y me imagino cómo sería
volver a ser tú, vosotros...
y no sé qué es lo
que me falta para volar
por los aires con
una sonrisa de tiburón...
¿será esto por lo que
os odio tanto?