2 de marzo de 2011

No es su culpa

No es su culpa.
Yo tampoco creí en la estupidez
y sí en el paroxismo.
No es su culpa.
Yo también puedo ser
mi pasado, volver a mirar
de lila las curvas;
también tengo mi huerto de alambre
de años y jauría.
¿y si no existe el azul?
No es su culpa.
Después de cinco días
de cadenas y presidio furtivo,
no sería su culpa.
Se me abren las horas
y su anatomía es sarcasmo...
Cada minuto es una losa
en párpados lilas.
Diez horas al día trabajando.
Yo tampoco tengo ni
un poco de ganas de versos.
Dormir. Vida circense
y migas de pan...
esa no es su culpa.

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