19 de marzo de 2011

La tarde

La tarde se sacude la pólvora;
mientras llega el plenilunio y
los lobos sin disfraz,
hende en las grietas y
descifra en las cicatrices
la fatiga de lo que nunca fue,
de lo que podría haber sido
y de lo que fue y ya
jamás será.
La tarde es blanca para que
los tristes delate su pena
para que los fúnebres
se quemen los dedos,
pero a mí el miedo me atrapa
tras los bostezos de Sol.
Nuestros besos: culpables
por ser amarillo violento,
por salirse de las costuras
del universo,
por morir tan tarde
y nacer en el rojo de la ficción.
La tarde es inamobible,
ahora que el cielo no es carbón,
ahora que puedo abrir
un pedazo de mundo y ver
que estás ahí
durmiendo.

1 comentario:

  1. por morir tan tarde
    y nacer en el rojo de la ficción


    (*.*)

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