23 de marzo de 2011

la otra noche

Cuando soñaba tormentas y
hecatombes que dejaran el mundo
sin tigres de careta,
no eran tan de azul pinchazo,
no eran culpa tus lágrimas
y el error era como lo que imaginamos,
siempre pasa al revés.
Nuestro error era élite
de lo fatal, de la quiebra
y con tres trazos de arena
quisimos enterrar
las murallas, las torres y
las corazas que habíamos edificado.
Todo lo quisimos primavera
pero la piedra no sabe de termómetros.
Y cuando la rabia corría
entre las esdrújulas de mi lengua,
la venganza era hielo,
todas las dianas cantaban
las sílabas de tu pecado
y los croupieres repartían tu infortunio
en rectángulos
con sonrisa de mar abierto;
los caballos seguían por domar.
Hoy, la noche no se recicla
porque esta derrota
no se consigue con 19 años,
ésta no, para ésta
no estaba preparado.

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