2 de marzo de 2011

de lo que queda...

Buscándonos las riendas
en el vértigo de la utopía,
fuimos cola en alacenas y
casi quitamos las enguas
de una luna flautista que
anhelaba ser platófono
de oriente y, de occidente,
cortar las noches en pizzas.
Nos dijimos lanza entre
el entrevero de yelmo y
deflagraciones sin química
prodigaban arreboles.
Fui tormenta metálica...
fuimos las horas sin musa,
una letanía oceánica:
quiero quedarme sin voz,
que no me devore la saeta.

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