31 de marzo de 2011

mejor que el silencio

Si callo, su mirada es incendio,
si sólo busco amnesia
pero sus besos son mecha y
no puedo sino tragarme
el mundo.
Si las ventanas están
intactas y los trinos
de mayo son un arsenal
esperando la noche,
si callo cuando la noche ya
no dará un paso atrás,
no alcanzo sino a
desgarrar el silencio.
Si no bailan los badajos,
si mi úvula es delirio y
la lengua me desfallece en
la cuneta de sus
clavículas...
si el mundo es menos
pero ella esta ahí y
todo lo veo menos rojo.
Si callo no es por no decirle
que la quiero,
es que busco la más bonita,
la palabra más bonita
que el silencio.

28 de marzo de 2011

¿Acaso fueron de amor tus balas
para que me hiriesen tanto tus palabras,
para que tú, que sacas sangre
hasta del viento,
te llevases, con todos tus nidos,
el mundo en la maleta?
¿Acaso sabes qué es perder o
cómo se limpia el amanecer
de todas las osadías de la noche?
¿Sabes cómo caen los que
sólo te sueñan con un ojo,
las noches de estrellas en crisis
las conoces?
Tú y tu mirada de azúcar y mar:
cocktail de las doscientas mil
vueltas mal contadas,
¿sabéis lo de vuestros besos y
la delación de crímenes de bandera?
¿sabéis lo de vuestro azul y
la guerra que nace en vuestro nombre?
Tú que llenas estadios y
te vistes con fuego inerme,
¿sabes que el espejo me apuntó
con un dedo y me giré
y no estabas?

Soy frágil

Soy frágil, lo admito:
los vasos, los besos y
mi faringe que ya no
exhala malditismo.
Soy frágil, lo sé,
pero cuando digo que
te necesito y
nado en tus ojos
hasta el final  y
compruebo que la
tierra no es plana,
no espero nada más.
Soy frágil, lo siento y
me gustaría saber
no llorar, que no me duela
lo que me duele,
pero cuando digo que
te quiero
es a ti, sólo a ti y
a todo riesgo.
Soy frágil, humano,
pero esto es otra
historia con otro final.

26 de marzo de 2011

talento escondido



Yo no fui de los que querían
darle color al zero,
negarle al "no" su traje macilento y
no, no fui de los que
conspiraban contra las montañas
por ser eufemismo de victoria.
Dejaron sin empleo
al primero y cortaron
los podios para esmerilarse
las lágrimas.
Hablaban de esfuerzo y
se les llenaba la boca de pájaros,
hablaban de participar y
la historia se escurría en el suelo
pensando en todos los
partícipes en  guerras...
en todas las
muertes
y en todo lo que no sería
si no hubiese un ganador y
un perdedor.
En un páramo sombrío
dos tiros por la espalda y un hoyo
en la arena nos arrebataron
el talento y el genio...
No les importa eso porque nunca
han sido revólver...
pero yo siempre he querido
ganar.

23 de marzo de 2011

la otra noche

Cuando soñaba tormentas y
hecatombes que dejaran el mundo
sin tigres de careta,
no eran tan de azul pinchazo,
no eran culpa tus lágrimas
y el error era como lo que imaginamos,
siempre pasa al revés.
Nuestro error era élite
de lo fatal, de la quiebra
y con tres trazos de arena
quisimos enterrar
las murallas, las torres y
las corazas que habíamos edificado.
Todo lo quisimos primavera
pero la piedra no sabe de termómetros.
Y cuando la rabia corría
entre las esdrújulas de mi lengua,
la venganza era hielo,
todas las dianas cantaban
las sílabas de tu pecado
y los croupieres repartían tu infortunio
en rectángulos
con sonrisa de mar abierto;
los caballos seguían por domar.
Hoy, la noche no se recicla
porque esta derrota
no se consigue con 19 años,
ésta no, para ésta
no estaba preparado.

19 de marzo de 2011

La tarde

La tarde se sacude la pólvora;
mientras llega el plenilunio y
los lobos sin disfraz,
hende en las grietas y
descifra en las cicatrices
la fatiga de lo que nunca fue,
de lo que podría haber sido
y de lo que fue y ya
jamás será.
La tarde es blanca para que
los tristes delate su pena
para que los fúnebres
se quemen los dedos,
pero a mí el miedo me atrapa
tras los bostezos de Sol.
Nuestros besos: culpables
por ser amarillo violento,
por salirse de las costuras
del universo,
por morir tan tarde
y nacer en el rojo de la ficción.
La tarde es inamobible,
ahora que el cielo no es carbón,
ahora que puedo abrir
un pedazo de mundo y ver
que estás ahí
durmiendo.

18 de marzo de 2011

Órgano

Tengo entre los dedos sangre
del último amanecer,
y tengo un órgano sin miserere,
tengo un órgano y el jazz de su pelo,
de sus alas de libélula;
el jazz de cuando el gato está
en su espalda y
los acordes en sus costillas.
No sé qué tengo
pero me atrapa el dolor en los codos
y me duele como hierro,
como cuando es herradura
y la cítara no amaina la marejada
ni aun con Calíopes
que marchiten en esquinas.
Tengo la radiografía que calla
lo que todos saben
y tengo las preguntas en la almohada
al lado de su nombre...

16 de marzo de 2011

odiarnos

La belleza curvilínea de odiarte,
de odiarnos, está en caer
cuando las fresas se comían con nubes.
Nínfula de tres Alejandrías,
de jazmines de Sol caído,
la belleza de nuestra sangre
no reside en el rojo
ni en el estertor nocturno;
lo extraordinario de nuestro dolor
radica en la grieta donde
lo funesto es caricia de
melindres, donde lo que duele
está en las sonrisas perdidas.

14 de marzo de 2011

XII

Tú páramo glauco y retina,
tú sin insignias, tú enagua en el diván
de amores ebrios, tú y los besos
de témpanos embotellados y
el mar neurálgico destila tus labios
si dice "lluvia"...
Y aunque no seas sábana, y
aunque no seas noche,
guardo promesas y cajas de música
sin bailarinas, guardo,
bajo los sueños que duermen
en la sal de la herida,
la crisálida donde queda todo lo
que jamás dejaremos de ser:
todos los secretos
de las úvulas.

11 de marzo de 2011

ábrete

Ábrete el pecho y haz otra
trenza de amanecer.
Cuando los pájaros sepan
la ecuación y dejen
el cielo para anidar en tu boca;
cuando sea una muñeca
despeinada que no brilla
quien me quite el hambre
haz de tu amanecer pestillo y
guárdate los diamantes
en la ventaja de ser tan bella.
Haz de ti lo que fuiste
cuando sabía nadar en los
rayos de tu cabello,
cuando me hacías olvidar
las caricias de la abeja y
la verdad selénica.

10 de marzo de 2011

10

Perderé el telescopio y
las órbitas, la traslación y
los juegos de azar.
Perderé el corazón de la reina y
el naipe será silencio,
el cetro de rey también y
la jugada será
vuelo raso de banca rota.
Perderé los agujeros
del bolsillo y mucho más
que perderé y más me quitarán.
Perderé el sabor de las
fresas y será todo
tan inexpugnable que
perderán los cautos aun.
Perderé los nervios,
como siempre y seré
el perdedor ilustre, como siempre.
Perderé la memoria
con cicatrices en los ojos.
Y de saberme tan perdedor,
la sensación no deja
de inquitarme, porque
aunque mucho pierda, y lo que queda...
tus labios, como siempre,
son otra victoria.

6 de marzo de 2011

Nocheeee

No supe estar acorde
ni con mis sueños de estratosfera,
algunos besos logré entender
cuando no había banderas y
el metal blandían con desaire.
No caben en la fonética
tus ojos de amanecer juntos y
sólo pienso en universo si
decirte "tú" no fuera posible
sin ser cómplice destronado.
Pronto dejaré el hoy y
me olvido de tu sonrisa para
urdir un sueño hipnótico y
recordar el bailde de
cuando te miro y te vas.

5 de marzo de 2011

las veces que...

Todas las veces que
me sueñan los barcos,
que mi cuerpo son fracciones,
que busco tus besos fucsia
y la almohada no responde;
todas las veces que
egullo el GAME OVER
antes de saberme juego,
que un responso sopla velas
y todas las veces que
mi fortuna no es casino
que mi fortuna no es petróleo
que mi fortuna no es...
Todas las veces que fuimos
y cuando la uva era uva
y los limones submarinos...
todas las veces y más
que nos abrimos los latidos
y el plomo, el plomo
aun calla en el interior.

3 de marzo de 2011

Todo

La verdad me sabe a sí y
creo saber de la suerte cuando
mi lengua escala sintagmas,
pule tornados y dice sí
sobre tus pezones de arrebol.
El mundo es menos quiebra y
quiere ser acrobacia y
quiere ser caballo y arpa,
si me electrocuto con los
voltios azules y el inextricable
caer de nuestros orgasmos,
si me desheredo los recuerdos
de vinilo y caricia fría.
La Luna se hace menos marea,
menos autista, más sicalíptca;
la Luna me guiña el ojo,
me liba las pestañas y
entre el humo dice Big Bang:
me fustigo las palabras,
todo cuelga de la misma soga y
sigo mirándote hasta que
duela tu belleza de libélula

2 de marzo de 2011

Quién sabe...

Quién sabe si el ayer es
trueno, cuántos recuerdos debo,
en qué dualidad baladí
cuelgan cerezas de las tribulaciones,
dónde se auscultan
lágrimas de fondo de mar y
qué alegan, qué esconden
en ese espejo trucado.
Cómo estornudan las nubes blancas,
¿es verdad que también
sus pensamientos son blancos?
Sólo un asalto y el
amor te abre un desierto de
lona y círculos sin vicio.
Quién sabe qué artimaña
vacua cabe en nacer una vez.

No es su culpa

No es su culpa.
Yo tampoco creí en la estupidez
y sí en el paroxismo.
No es su culpa.
Yo también puedo ser
mi pasado, volver a mirar
de lila las curvas;
también tengo mi huerto de alambre
de años y jauría.
¿y si no existe el azul?
No es su culpa.
Después de cinco días
de cadenas y presidio furtivo,
no sería su culpa.
Se me abren las horas
y su anatomía es sarcasmo...
Cada minuto es una losa
en párpados lilas.
Diez horas al día trabajando.
Yo tampoco tengo ni
un poco de ganas de versos.
Dormir. Vida circense
y migas de pan...
esa no es su culpa.

de lo que queda...

Buscándonos las riendas
en el vértigo de la utopía,
fuimos cola en alacenas y
casi quitamos las enguas
de una luna flautista que
anhelaba ser platófono
de oriente y, de occidente,
cortar las noches en pizzas.
Nos dijimos lanza entre
el entrevero de yelmo y
deflagraciones sin química
prodigaban arreboles.
Fui tormenta metálica...
fuimos las horas sin musa,
una letanía oceánica:
quiero quedarme sin voz,
que no me devore la saeta.