26 de febrero de 2011

Graznido

Tú en el ala nocturna,
de nuevo en la hemorragia y
haces del silencio
peladura de ácida congoja.
Tú por la borda lívida,
mecida, hecha dulce
en la esquina sin lengua...
con la verdad tendida
siendo llanto de trinchera.
Tú en el rocío y en el
palpitar de la espiral.
El graznido sigue aún,
me da media vuelta y
deja que me haga a fuego
lento en mis sábanas.

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