2 de febrero de 2011

Extrarradio

Tres docenas de manos
me han empujado
al sótano de Dante.
Siete kilómetros de descenso
en un asfalto vertical.
De él, voces de sangre
y enanos rojos
advertían el vericueto peligro...
Libros cerrados
en hogueras quemaban
al ritmo de carcajadas.
Cadenas y sudor
derramandos sobre la tinta
de condenas en la piel.
El infierno a siete quilómetros
como una muestra
de vinos, como un
piso piloto que revela
el rincón donde dormirás.
-Yo he estado en él,
seguramente tú también-
Siete kilómetros
y escupo la Divina Comedia.

1 comentario: