4 de febrero de 2011

De ti

Sólo me apetece agonizar y
aspirar la horchata de las nubes;
romperme las muñecas
en un intento de escapda y
esperarte extorsionando un reloj.
Sólo me apetecería dormir
si la almohada
no fuera un quejido estridente,
si no muriese cada noche y
tuviera que tragar,
relámpagos y cereales
para mitigar el frío del otro lado.
Sólo quiero que seas tú,
otra vez tú...
El silencio nunca es mío.

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