7 de febrero de 2011

De años perdidos...

Nunca fuimos tan diferentes.
Yo me contenté con mi fantasía
y dibujé tus caricias
para reconciliarme con las sábanas.
Yo fui brisa de tarde ajada
buscándote debajo de las alas
de la ciudad volando raso.
Tú te fuiste a herir los días
con tu sonrisa de plato roto,
te fuiste con tu solidaridad
a darle luz a otras noches.
Yo -que fui jazz de esquina ahumada
y rubor de cuando el día aún es noche-
me dije adiós mientras buceaba
en un diálogo de fondo de bar.
Tú -que fuiste antídoto de marmita
y tantas miradas al horizonte-
sabías que la felicidad acaso
no existe, pero guardabas el secreto.
Nunca fuimos tan diferentes,
estábamos donde el amor
no se distingue y es asesino.

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