26 de febrero de 2011

Graznido

Tú en el ala nocturna,
de nuevo en la hemorragia y
haces del silencio
peladura de ácida congoja.
Tú por la borda lívida,
mecida, hecha dulce
en la esquina sin lengua...
con la verdad tendida
siendo llanto de trinchera.
Tú en el rocío y en el
palpitar de la espiral.
El graznido sigue aún,
me da media vuelta y
deja que me haga a fuego
lento en mis sábanas.

24 de febrero de 2011

No podía

No podía ser parábola si
en su boca un jardín botánico
de verde a prímula, de negro
a adelfa y silencio mariposa.
No podía ser indómito si
en sus clavículas el abecedario
el magenta de los besos y
el Sol de los rayos idos.
No podía ser delincuente si
el gatillo en mi garganta y
la verdad encasquillada en las
fauces de otra órbita sideral.
No podía ser ni deseo si
en ella las libélulas de costilla,
un aquelarre del medievo y
el trémulo regurgitar nocturno.
No podía ser poeta si en
ella el epíteto y la sílaba
para diseccionar silencios y
el método de la pirámide.

22 de febrero de 2011

de ti

De ti otro surco hipógeo,
otra imaginación urdida
en las cataratas del limbo.
De ti, el fragor olvidado,
la flamígera crisálida
de los besos con herrumbre.
De ti el tiempo pirámide
que me para las diástoles.
Soñar despierto de ti,
es mentirse a sí mismo y
olvidar que el dolor queda,
aun cuando no estás;
mis labios quieren azoteas y
medio paracaidas sin
vistas al mar de fuego verde.

19 de febrero de 2011

en la ciudad

En la ciudad de las naranjas y
los volantes de siquiátrico.
En la ciudad que se maquilla
por las esquinas y se deja
caer el atardecer en el pelo.
En la ciudad que se mira de lejos,
la hecatombe ruge un requiem y
desvisten sus persianas los
rijosos escaparates con ínfula.
En la ciudad de las medias rotas
y el pintalabios de semáforo,
busco en cada boca, en cada
ventana macilenta, un suspiro,
un amanecer de Sol intruso
que me aspire entre tu pelo
de almívar y fruta fresca.

Vox Populi

Siempre en el centímetro,
en la asfixia de los puntos suspensivos.
Durmiendo en la anécdota
de un ayer de paredes blancas y
sorbiendo una luz raquítica
que devanea por los cielos que
ya no saben ni sonreír.
Porque vomitar la ilusiones contra
las cuerdas, a manos de
una estafa que es el silencio
de la vox populi magullada,
no es sino ya otra moda.
El rocín portando a lomos su
romántico e insumiso quimerista,
al héroe de la desdicha,
hacia al aciago desenlace, también
está en desuso, porque en
la intemperie aun callan las
voces que escalan paredes.
Manos en la cara que no
cubren llantos; hacen silencios.
Cada día es una ruleta rusa.

17 de febrero de 2011

Buscaba...

ahorcándole la tuerca al
tango de medio vestido,
en el engaño del prestidigitador,
siendo plata de Luna que
entona el silencio a ratos y
tras la sombra del caballo.
También en el beso de telón;
buscándole las alas al
domingo de vieja cerradura y
en la mueca de una carta
que no descansa en mi boca...
después de morder la
sutileza, en el recuerdo de
su cuello sin paréntesis;
en la esquina de libélula y
en el dédalo de búfalo.
Buscándome sin encontrarla
me muerdo las retinas.
Porque se ha ido, eléctrica,
como se va otro Febrero.

Desprecio

Diluyo un alféizar de humo y
los tropiezos caen como
si tu boca no fuera de adrenalina.
En mi sueño de paladín,
en la apoteosis elegíaca de
las noches de vestido y
de los omoplatos alegres,
se prodiga una abyecta felicidad,
un torbellino desaforado que
siempre sabe a fondo de
cenicero, a último adiós.
Me cuesta romper la imagen
donde tus rayos y fresas
perforan los ojos del osado.

15 de febrero de 2011

minutos

Espero hasta las 11
para volver a oír tu voz.
Mientras, la hetaira
de la soledad me desnuda
las pestañas y
abre un abanico negro
de un nítido doble filo.
Espero 20 minutos de
mirarte la serpiente entre
los casi subterfugios.
No sé donde está la
resolución de la incógnita,
no sé ni donde estás
regalando tus sonrisas
de amanecer escuálido.
Ahora sí, 10 minutos y
los versos no son
acaso método, ni palian
este veneno candente.

14 de febrero de 2011

azul

Los días tal vez fueron azules y
las lenguas no sabían de alfileres,
ni del vértigo cimbreante
en la espiga del horizonte.
Quizás fueron azules como el
azul de un principio y
de tan azul se nos olvidaron
al final de la trompeta;
se nos fueron yendo y sólo quedó
la metralla sórdida de
todos los besos que obviamos
sin saberlo, como todo y
como nada, como nosotros.
Jamás serás mi nínfula.

12 de febrero de 2011

mi sitio

Aunque el mundo sea trueno y
los rayos de Zeus
nos condenen al polvo final...
aunque amortajado entre limosnas,
aunque mi presencia sea
origen de befa y
me sodomicen los colores y
al fin aprenda a ser estoico...
aunque mil promesas sicalípticas y
los sombreros en las ramas;
recordaré mi sitio en la brecha,
en la costilla del tiempo,
entre el mar y el remo lecho
que confiesa, en el
acantilado de las siete vidas, contigo.

11 de febrero de 2011

Tener alas

Acostumbro a mirar
el mismo pedazo de vida
por una gran ventana;
a creerme estar allí,
siendo cirio, en medio
de la pléyade de tundra y
creo que todo desfallece,
polvo del que no gusta,
ni del blanco billete ni
del que nos hace lila.
Cuando abro los ojos
la paradoja también de negro
tocada y hundida.
Acostumbro a mirar y
a no hacer nada más.
Me gustaría tener alas.

25

25 de nubes en las paredes
cuando tú no estás.
25 de dormir abrazándome,
de cerrar los ojos para volatilizarme,
cerrarlos muy fuerte.
25 de seguir odiándome,
todavía, después del
tedio y la muerte en el plato.
25 de horas semovientes,
de arañar el cielo de mi habitación,
de roerme las esquinas del alma y
escudriñarme el cráneo,
aún no sé qué busco.
25 de no ser y partirme
como una sonrisa.
25 donde me dejaría el
latido abierto al mundo
para que me creas si
suena el tren.

No puede ser peor

Puede ser peor, sí.
Un mundo sin caballos,
cabelleras exentas de besos y
la infatigable caída
cuando sucumben las mariposas
de los párpados,
cuando delegan al lamento y
el murmullo noctámbulo
no se discierne del silencio.
Puede ser peor aun.
Si las costillas ya no sienten,
si se rinden los labios y
tus dedos se alzan,
sólo te culpan a ti, a ti, a ti...
Puede ser peor.
Crees que has perdido,
en la misma palabra, todo,
también los versos y...
Puede ser peor, pero ya no más.
Ésto ya no me atrevo
ni a teclearlo, aunque la
conciencia rebose encono y
el reloj sea confidente.

9 de febrero de 2011

Busco

Busco el erizo de media tarde,
la Luna que sólo sonríe
fuera de la ciudad,
el cinco en el espejo y
la cola de gato al final
de la interrogación.
La querella al doblar la calle,
los escarabajos de las
muecas apacibles,
el óbito de la soledad y
la silueta en la acera.
Busco mis huellas dactilares
cuando barro estrellas
debajo de tu piel;
el amor en las vías
que liberan el horizonte y
busco los meandros que
me marean hasta
tu cintura de media noche.
Busco otro antídoto
sin descargas eléctricas,
un colador que limpie el cielo,
que pueda seguir mirando
el blanco de tus ojos
sin lluvia de ruedas aridendo.

8 de febrero de 2011

Sombra

Un párpado anónimo,
escaparate de lucubraciones,
pasea, virtiendo
una silueta derrengada.
Se figura el globo abyecto.
Musita palabras que desprenden
inquina herrumbrosa;
sabor de almanaques amargos.
Su paso contumaz,
su pelo cola de rata y
su barba sin calendario,
revelan copos de tedio
en la suela de los zapatos y
tazas de inviernos hirviendo
en el amarrado hielo
de la soledad.
Su caminar obcecado irrumpe
entre faroles,
contagiándoles acritud;
sólo detiene su marcha
de ciprés y trompeta,
cuando vuelve a pensar en ella.

7 de febrero de 2011

De años perdidos...

Nunca fuimos tan diferentes.
Yo me contenté con mi fantasía
y dibujé tus caricias
para reconciliarme con las sábanas.
Yo fui brisa de tarde ajada
buscándote debajo de las alas
de la ciudad volando raso.
Tú te fuiste a herir los días
con tu sonrisa de plato roto,
te fuiste con tu solidaridad
a darle luz a otras noches.
Yo -que fui jazz de esquina ahumada
y rubor de cuando el día aún es noche-
me dije adiós mientras buceaba
en un diálogo de fondo de bar.
Tú -que fuiste antídoto de marmita
y tantas miradas al horizonte-
sabías que la felicidad acaso
no existe, pero guardabas el secreto.
Nunca fuimos tan diferentes,
estábamos donde el amor
no se distingue y es asesino.

4 de febrero de 2011

Pájaros

Hay pájaros que muerden
esquinas de cristal y fresas de rocío,
que eclipsan el porvenir del Sol
con su mirar de Empire State;
que te amasan los dedos con los labios
y te roban los siete sentidos.
Hay pájaros que guardan su plumaje
en un museo y se recrean
con sus fotografías en blanco y negro.
Pájaros que duermen contigo
en un viaje astral, de anillos y fuegos artificiales
y al despertar su lengua sabe
a atardecer selenita.
Hay pájaros que enloquecen
y se quitan los ojos;
que beben como los audaces de tu cuerpo.
Pájaros de nido en la playa,
de montaña o de satélite.
Sobre todo hay pájaros que siempre
están por encima de ti.
Y hay quien llama a las mujeres
pájaros. Ésos son los que más las necesitan.

De ti

Sólo me apetece agonizar y
aspirar la horchata de las nubes;
romperme las muñecas
en un intento de escapda y
esperarte extorsionando un reloj.
Sólo me apetecería dormir
si la almohada
no fuera un quejido estridente,
si no muriese cada noche y
tuviera que tragar,
relámpagos y cereales
para mitigar el frío del otro lado.
Sólo quiero que seas tú,
otra vez tú...
El silencio nunca es mío.

Vértigo

Temo que mi ser se haya vuelto una realidad no palpable, como la imaginación de un neurótico, porque la noche muta en cortina de burdel, pero yo no estoy dentro; y no sé qué es peor. Pruebo a dolerme y  grabo el secreto de tu ausencia en mi lengua , para saber si este dolor que me corta es de médico de cabecera, para medir cuánto de ti me queda para llorar. Y cuando el latido es esguince del desvelo, el espacio de tus labios cercena hasta los gatos callejeros que nos esperaban en el rincón de mar. Yo no te culpo...me odio a mí por no ser semáforo y me sale demasiado bien. Me asusto. Es imposible odiarte, las azoteas y los coches ya han activado el complot. Tú en la gran manzana, y yo entre gusanos que visten sombreros de copa. Caminar es más seguro, cuando las copas de los árboles te quieren cobrar. Me saboteo pensando en circos de esquizofrénicos.

3 de febrero de 2011

Justicia

Papadas de corbata y liturgia
rodean con su empacho ceñido
las súplicas de un insignificante.
El cenáculo habla, condena,
dictamina su orden
mientras las hendiduras
de la esfera enarbolan la justicia
-ondea una bandera blanca
con las dos tetas al viento
la joven suculenta-
y emana un líquido senil
entre las papadas flácidas.
La nimiedad del sujeto es un clamor;
es el olor mefítico
de la esquina que odiamos.
Es lluvia de Domingo por la mañana,
el chiste que molesta,
la pieza de más.
La justicia aboga por ella misma,
su idealismo le ha valido
varias contusiones
y dos desgarros por falta de viagra.
Sólo le queda desaparecer
por creer en la utopía
y duerme acurrucada con
otros sentenciados quimeristas
pienándose el frío tras unos cartones.
Se levanta la sesión.

2 de febrero de 2011

Extrarradio

Tres docenas de manos
me han empujado
al sótano de Dante.
Siete kilómetros de descenso
en un asfalto vertical.
De él, voces de sangre
y enanos rojos
advertían el vericueto peligro...
Libros cerrados
en hogueras quemaban
al ritmo de carcajadas.
Cadenas y sudor
derramandos sobre la tinta
de condenas en la piel.
El infierno a siete quilómetros
como una muestra
de vinos, como un
piso piloto que revela
el rincón donde dormirás.
-Yo he estado en él,
seguramente tú también-
Siete kilómetros
y escupo la Divina Comedia.

1 de febrero de 2011

años

Años sin fianza
discurren entre espejos:
de pólvora, de mecha
de explosión.
"Como pasan los años"
y te arrancas
los recuerdos de los ojos;
difuminas los ayeres
al abordaje de un hoy raquítico.
Pintémonos la cara.
Hagamos un jolgorio
colectivo de máscaras.
Mintámonos sonriendo...
y ¿por qué no seguir así
si todo parece que
nos vaya bien?