17 de enero de 2011

Y qué

Y qué si me desheredas,
sigo siendo el mismo perdedor
que busca en las aves
un reguero de humo de pulmón;
despistado en las alturas,
olvidando que el tren ya no silva
y que ahora sepulta
los cuerpos que arrastra
cómplice del silencio.
Y qué si te he defraudado,
y si por fin te has percatado
que no nací para ser tú,
para redimir tus errores;
quiero coleccionar los míos,
mis errores, y poder gozar
de mis lamentos en un cieno gris.
Y qué si sientes decepción,
yo tampoco la esperaba
y como una mina anti persona
y como otra mina anti persona
fueron estallándome lentas
y yo fui cayendo, confiado
del final feliz que siempre prometen.
Y qué si no sonrío -no lo sé-
porque ahora ya sólo tengo
más barba y exceso de desencanto
y este destierro no corpóreo.
Y también tengo el rencor,
la envidia, la rabia, el odio
y una nostalgia que se agarra
y no me deja como una liendre...

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