15 de enero de 2011

Sin rumbo

Se me va el tren de mediodía
entre nubes y serpientes,
y no muda la piel de topos lejanos;
pero algo se cerne sobre mí;
algo, que es mordaza de hielo
ejecuta los vértices de mis labios.
Perdido en un bullicio alquimista,
en un fluir de vértigo vespertino
me convierto en caballo blanco
sin rumbo hacia las nubes.
Caballo sin techo, sin represión
de espuela ni armilla de cuero
que en sus ojos no delata temor,
sin más égida que una hoja seca.
Y despierto en el andén ilícito,
siendo rocín de herradura agreste
desposeído de mi mismo aun,
en la polis del mapa oculto.

2 comentarios:

  1. Oh, mon dieu. Este es muy bueno.

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  2. Muchas gracias M.

    Creo que el que me comentaste ayer o antes de ayer (no lo recuerdo) es uno de los más flojos, de los que he escrito últimamente.

    Un saludo.

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