2 de enero de 2011

Los tres hombres.

He visto tres hombres deshilachados,
de pantalones que no aguantan monedas,
de manos que no muerden el horizonte,
que sólo rascan algunas cuerdas; no sogas.
He visto tres hombres con dos perros pobres,
de arrastrar el lomo y un nombre extraño,
de peinarse con el heder de los meses,
de haber perdido los ladridos con los kilos.
He visto tres hombres que no eran niños,
eran tres, con otoños en la cabeza, no eran niños,
con alas y humos en la ropa, pero no eran niños.
He visto tres hombres destripando el tiempo,
con una furgoneta de ruedas viejas, sucia,
con una casa de cuatro ruedas sucia, sin facturas.
Eran tres hombres, dos perros pobres
y una furgoneta abriéndose al latido del mar;
yo los he visto y he sentido pena por ellos,
luego un poco de asco, luego los he olvidado.
Eran tres hombres sin armas ni afrodisíaco,
sin tinta que brille, sin poder cincelar sus nombres,
sólo tenían el tiempo, sólo digo... sólo el tiempo
¿qué habrán pensado ellos de mí?

No hay comentarios:

Publicar un comentario