9 de enero de 2011

Gatos

¿Por qué escapa el gato
de tus dedos de domingo,
de tu púbere y cándido anhelo?
¿Por qué tu paso más,
es su paso menos, su huida?
¿Por qué su garganta desgarrada
silencia el bullicio del escenario,
como un guiño de pólvora,
o un horizonte desangrado?
¿Por qué arrastra la noche
hacia un motor aún caliente
y se enfunda silueta arcana?
¿Por qué camina altivo
y es efigie de lo oscuro y de tejados?
¿Por qué desdeña de nosotros
ese gato de calle, de bunquer...
que desfía con ingravidez elegante?
¿Por qué no hay término medio?
o lo quieres, o lo odias...

Porque ellos saben que Rosseau mentía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario