21 de enero de 2011

Fotocopias

Los mismos pantalones,
caras de lienzo igual,
espejos y voces grises
que se repiten enésimas
en la vacuidad del meridiano.
La palabra más pésima
siempre alberga el clima
de un narcisimo grandioso;
nunca sé en qué desierto
buscar la solidaridad
para no ser odio fértil.
Nunca he encontrado
la suerte de escondrijo
y obviar los lamentos,
los lloros, los cánticos,
de una especie semoviente
delirante de autarquía.
La misma risa de hormona,
racista; el peinado
fotocopiado combinado
al ritmo de la ropa...
Las mismas preocupaciones,
la misma despreocupación,
la diferencia extrema
entre ser y estar.

Creo que en algo me equivoco.

No hay comentarios:

Publicar un comentario