19 de enero de 2011

El chico

El chico de los pitillos
confabulaba desenlaces sin cola,
cuentista improvisado de su sino;
jugaba a deshilvanar el cielo,
a agujerear el sol con los dedos
montado en una silla alada;
intentaba desordenar los planetas,
y cambiarlos por pájaros
y faroles de luces sonámbulas.
El chico de los pitillos de hacha
dormía sin cinturón de seguridad,
y quería ser guardameta del arco iris
desmontando la base del Everest.
El chico de los pitillos creció,
le subieron el precio del tabaco:
los cigarrillos le dejaron a él.
Le dijeron que el Sol tenía precio
y usó la silla para sentarse...
le obligaron a pagar un impuesto
por soñar con libre albedrío
y se colgó unas cuerdas en derredor
para ser otra estólida marioneta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario