10 de enero de 2011

Balada de aspirante a nada.

Luego quise renacer.
Una especie de radicalismo
soliviantado bullía...
Quise y quise;
encontrar la orla al fracaso,
poder regocijar en él.
Quise a cien personas
sin teclados ni rostro
para que me clavasen soledad...
Ser loco me salió mal:
indigestión sin faltas de ortografía,
triángulo de poesía trémula.
Luego también fui déspota,
tirano de papel secundario...
No engendré mares, ni encontré oasis,
tampoco desiertos.
Tras ser busto de balcón,
cicatriz de intento fallido;
encontré mi sitio.
Siendo eludible e ínfimo
no me ven morir de envidia.

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