24 de diciembre de 2011

Feliz Nadidad

Más de ochos meses y la derrota no cesa. Hipótesis y médicos, pero yo sigo igual o peor. Ahora, ya no decido si puedo hacer, o no, algo según el tiempo del que disponga, o mi economía; otro factor, cada día más irreversible, se ha impuesto entre mis designios: mi enfermedad. Sanidades públicas, médicos de toda índole y color. Consultas privadas y billetes. Nada. El resultado cero. Pruebas, anestesia y tedio. Nadie sabe qué tengo, no, nadie sabe cómo curarlo: dietas, antibióticos, horas perdidas, días padeciendo la incurable manía carcelaria. A estas alturas mis esperanzas rezuman lágrimas a mi cara, y no solo es el dolor. Mis esperanzas se revuelcan en el lodo de la ignorancia y la incompetencia.  Mi paciencia se ha exprimido y demasiado tiempo ha tardado en expirar, pues la irregularidad de mi enfermedad, que algunas veces me hacía creer que estaba mejor, alimentaba falsamente el crédito de mi mejoría.  Me han derivado hasta la insaciabilidad. Abatido. Así estoy, ya que cada día mis sospechas sobre el acento crónico se reafirman. Lo peor: no es grave. Mi vida no está sobre la mesa, pero sí el valor de la misma. Cuánto vale mi solución. Cuántos enjutos y serios doctores con gafas que analizan necesito para acabar con esto. Cuántas doctoras que miran con prisa una lista que no se acaba, que miran el reloj y su hora de comer que ya se acerca, cuántas más visitas, cuántos más insultos silenciados necesito. Carcomido por el hastío. Todo está bien, me dicen cuando sus cejas fruncidas miran los papeles o una pantalla. No es nada grave. Pero yo no estoy bien, y me siento tan grave… No te preocupes, que esto puede solucionarse. Desgraciadamente, ya nada creo y todo temo. Tranquilo. Pero el dolor ahoga. No se me hace nuevo que la fortuna me esquive, ya no la busco, pero por si acaso encuéntromela algún día, sepa que se va a quedar sin hojas. Mas no estoy solo. Puedo sobrevivir desafortunadamente toda la existencia junto a ella y su también recóndita fortuna.
Feliz nadidad. Porque nada es y nada vale.

22 de diciembre de 2011

Dos estrellas fugaces

Dos estrellas fugaces, con toda su cursilería azul, se han avezado al vacío; al vacío que mirábamos con la impetuosa pasividad de quien no aguarda nada más que el silencio oscuro de la noche. Entero el cielo de estrellas, de cuerpos celestes, de deseos a latigazos, de rostros tristes, áridas navidades... Neones y estrellas sobre gorros rojos y un pseudoinvierno que no cala. Neones que no brillan, sino que arremeten con desdén y altivez, que te apuntan a quemarropa la navidad, obligan la navidad de los regalos y el olvido. Dos estrellas fugaces muriendo donde suena el resoplo del mar y el baile de los mástiles se acompasa con la zozobra de la brisa salada, lejos de las voces tácitas, del recelo colectivo. Dos estrellas fugaces, fuera de las carteras con eco, fuera de los tíckets de compra y las calles destronadas, han caído desfondadas en la incertidumbre del mañana, en el adiós descolorido de la urbe. Saliéndonos de los márgenes y las geometrías hinchadas, despidiendo los valles de la muchedumbre, y yéndonos al precipicio donde caen los frágiles; las noches parpadean allá, con todos los rumbos perdidos, pero aquí también, delante del anonimato delicioso de nuestros ojos, se marchitan tiernamente nuestros labios prófugos, deshechos en la inconmensurabilidad del universo.

15 de diciembre de 2011

Silencio y poco más

Silencio y poco más, la intemperie no respira sino la vacuidad y el vacío. Cuerpos inánimes pero con latidos y algunos se miran adentro, creyéndose más sórdidos que la amargura que les mira sin ojos. Silencio y poco más, nociones básicas de arquitectura y la vileza atroz de quien ha vendido el corazón, bastan para seguir engordando la base de la pirámide. Tensar la cuerda, cercar los hálitos, no ver las rejas; así se juega en esta liga, donde reina el eufemismo y la mentira. Cárceles y mansiones, mente y cuerpo, obreros y corrupción. Ya hemos mirado a la historia, pero ésta no pasa, no se mira; se hace, se construye con los cuerpos que han perecido por la libertad; aunque las cortinas de humo, las luces de navidad y el agujero negro del capitalismo, actúan como péndulo, y es más sencillo comprarse unas Nike, perder el norte un sábado o simplemente hacerse un barco de papel y cerrar los ojos, como si la muerte ya jamás te pudiese encontrar, que intentar hacer algo que no sea para uno mismo. La ciudad es tan bonita como un postoperatorio, como una cicatriz inefable. Está muerta. Hieden el cielo los edificios, pero los símbolos ya no cuentan, nos dejamos caer en este purgatorio estéril de almas sin espejo y cuerpos estilizados. Silencio y poco más. El sonar alegre de las monedas, el hedor de los billetes antiguos y cajeras sonrientes, dependientas mentirosas, vendedores de aire. Comprar redime, callar salva. Silencio e ignorancia por intentar sobrevivir. 

13 de diciembre de 2011

La censura hoy es la prensa rosa,
un futuro desmochado
de cristales empañados en los ojos
de tanta inocencia.
Y duele, porque los niños
ya no maquinan con las manos embarradas,
ni zarpan bajo el Sol
tras la recompensa del pirata.
El problema es el silencio, el peligro
del "quédate en casa,
estarás seguro".
Asesinos de humo, ladrones
que no roban sino para paliar el hambre
en las portadas amarillas,
mientras sonríe desde el púlpito
con la suntuosa felicidad
de ser más rico que nosotros.
Y como dijo aquélla:
"vosotros sois más, pero no mejores".

12 de diciembre de 2011

el amor es sangre

La vida eres tú, el latir amargo de las ausencias: la vida soy yo. Fraudulento nuestro sino tantas noches; gajos de nuestra fortuna caen absortos. Lunas y plástico. Todo es caudal lejano, marea, viento, exilio de los cuerpos exiguos, besos exangües. Somníferos, amnesia y escaparates. Los sueños se delegan, las aspiraciones se relegan, como el hielo que desprecia fulgente tus labios, deshaciéndose impune y soberbio. Despedazados, añicos esparcidos en la hostilidad de las calles. Éstos somos. Eres. Soy. Azules, rojos, crisol... Eternas dicotomías desde el prójimo al último, las notas fugaces del sueño. Vacuas letanías caducas, y solo nos queda, tras ese vacío endémico en el frigorífico, una brizna de amor, de pétalo, de mediodía, de verde. ¿Hemos renunciado a luchar? Y sí, ya hace tiempo que las sombras bailan y la única utopía es el tarde. Jamás lo es. Nunca es tarde; la muerte un paso. La muerte solo es miedo y vanidad, inútil pretensión humana. Seguiremos queriendo no morir, odiando el tiempo en nuestra tez, pero hablo de amor. Sin él ya hemos muerto. Amor a ti, a mí a una idea, platónico perfecto o desbordado romántico. ¿Qué somos sin amor? ¿Polvo en los rincones? ¿Dóciles? ¿Frágiles? Las mañanas pálidas buscan otros ojos. Hay demasiada justicia bajo tierra, pero el odio también late amargamente. ¡Cuánta verdad! del amor al odio hay un paso, ¿y del odio al amor? Una lucha. Un beso, quizá. Las máscaras ya no son para los mártires que han arrancado la mano que los subyugaba. La ciudad ha nacido, ha ardido y ha vuelto a arder. Las cenizas, si aún corren en nuestras arterias grises como el cielo, acechan un porvenir lúcido. El amor no es rosa, es sangre.
Después de las orillas de tus besos
y el sol acostándose
con las bombas:
es verdad, siguen siendo tus ojos
cúpulas amazónicas,
sueños del hemisferio roto,
pero también babilonia
suena y retoza,
y el globo no puede sino resollar
exhausto y absurdo,
la misera y el dolor vano,
la falta de amor,
la fatiga de quien ha probado
tantos siglos de hiel.

1 de diciembre de 2011

Recuerdo cómo nos queríamos en el hielo de esos bancos, cómo nos dejábamos morir ante las urgencias del amor. Recuerdo que el quiosco me dictaba las notas de tu llegada, apoyado en la pared gris de mis ansias. Poco más de tres horas y nuestra felicidad; simple, inocente, pueril… Imberbes de sentimiento y embriagados del amor, recuerdo cómo nos fuimos dando un poco de nosotros mismos mientras los paseos se hacían eternos. Incluso recuerdo imágenes anteriores: la primera vez que nos vimos, mi desdén fingido, tu vergüenza superada. Recuerdo nuestros primeros enfados, cómo nacían mis versos. Todos para ti, y tú, le dabas a la lectura el sabor de caramelo que pedía mi mediocridad. Todo era perfecto a su manera. Los gestos, los besos, los pendientes, las canciones. Siempre hemos sido felices, todo ocurrió como debía suceder y fuimos saciando la sed del amor sin la prisa del recelo. El tiempo era prudencia, y empezábamos a conocer que al amor jamás subyuga. Coordinados copulativos, y así todos nuestros anhelos fueron reedificándose con la simpleza de un amor tangible, de un hálito real que escapaba de lo veleidoso. Recuerdo el remolino en el estómago, los estragos de tus caricias, lo irreal de nuestro mundo tan real. Buscando definiciones en el pasado, todo se nos hacía novedoso, mágico, dichoso. Guardo con mimo todos esos recuerdos, como pedazos del inicio de mi vida, porque tú eres mi vida, y cuando recuerdo no siento nostalgia, no busco revivir esos momentos, pues su fugacidad le da el inmenso valor que atesoran. Cuando recuerdo siento las ganas de seguir amándote, de que ese inicio no concluya y, aunque a veces la vida exige sacrificio, dolor y sufrimiento, cuando recuerdo, espero seguir haciendo de nuestro amor, nuestra pequeña obra de arte.

Saben del amor

Saben los tiempos vericuetos
que el amor se ha urdido en faltas.
Tanto amó Romeo a Julieta
y tan solo uno por el otro y el otro
por el uno, pudieron morir.
Y el "siempre nos quedará París"
sonará como otra gran guerra,
con todo lo que el viento se llevó
y unas lágrimas rotas.
Sabe la inocente Dulcinea,
a quien tarde llegó el amor,
que no eran locuras
sino pasión las gestas de su héroe;
que no es más cuerdo el sano
sino el loco que yerra amando.
Saben todas las hetairas parisinas,
que locamente, el errabundo
Baudelaire, las hubiera amado,
pero escribía su condena y su yugo,
al desfilar la muerte en su ventana.
Saben hasta en los cielos que te amo,
y la verdad jamás huye del amor;
nos amaremos hasta en la herida,
queriéndonos sin la piel,
y la historia nos mostrado
que el amor que se desprecia
se sufre tanto como la muerte.

pd: te quiero

28 de noviembre de 2011

Terror

Terror son las grandes fortunas,
terror en los paraísos fiscales.
Terrorismo son los genocidios gratuitos,
terrorismo es el petróleo
y Bush encontrando nada en Iraq.
Todo lo demás: venganza.
Terror es la lucha de clases,
terror el olvido.
Terrorismo es llamarle guerra
a una sublevación fascista.
Terrorismo son los desahucios
mientras los banqueros
hacen malabares con los mercados.
Todo lo demás: venganza.
Terror es la violencia policial,
terror las mentiras políticas.
Terrorismo es coartar la libertad
de expresión del pueblo,
Bielderberg y
las víctimas del capitalismo.
Todo lo demás: venganza.

Toda

Toda eres sin cadenas, toda,
amor de silencios.
Toda te me haces silueta,
desdén sin sendero,
salvedad del sueño arcano.
La paz en la guerra,
toda eres tras tus ojos, toda,
rasgándome los sueños
bajo la almohada.

12 de noviembre de 2011

Le dije: «Quiero estar siempre contigo»
y me dijo: «No te creas que soy tuya»;
le dije: «Yo te quiero»
dijo: «No tanto»;
le dije lo bonito de sus ojos desarmados,
contestó: «¿Crees que estoy gorda, no?»
le dije cuánto de magia resplandecían sus besos,
dijo: «No te la chuparé hoy»;
le dije: «Me haces daño»
y dijo: «Esto es amor».
Mientras me iba, pensaba:
qué de sueños rotos tienen mis palabras
que callan lo que digo y dicen
lo que todo el mundo calla.

8 de noviembre de 2011

masas llorando

Como si nos hubiesen callado
hasta la memoria,
pasto de los sueños sin desenlace,
colgados del timón de un barco
sin olas, sin mar;
no podemos sino asentir en la dirección 
que se nos han impuesto.
Como si nos hubieran cortado
las mismas alas, 
como si nos hubieran dibujado
bajo el mismo techo;
nos aterra pensar en un cambio.
Y así, cuando me escapo 
de esta masa abrasadora,
de esta mi jauría
de las noches de cloroformo,
y veo las bocas escuálidas llorar
como solo lloran 
los que nunca se han enamorado;
pienso que están olvidando
la otra alternativa:
luchar.



23 de octubre de 2011

Los rascacielos

Ellos miran el orgullo del prójimo
sintiéndolo más suyo,
se reflejan en su triunfo,
se cobijan, al fin,
en las proezas del siguiente.
Ellos miran la última brecha del rascacielos,
la cosquilla del azul,
con la satisfacción colectiva
de saber que podría haber sido él.
Pero no, ellos no son él,
porque sus pies siguen mojándose
en el asfalto y mañana
volverá a sonar temprano el despertador.
Ellos festejan la victoria,
ellos bañan los ojos
en el color trágico de la bandera,
y sus lenguas y sus gritos
de bandera, sus gritos de no saber nada,
se piensan tan ganadores
como él, pero no, ellos no son él
y mañana el jefe
querrá despedirlos bajo el amparo
de otra reforma laboral.
Ellos se miran la guerra, la dicen,
con la suma alegría
de saberse de los buenos,
porque el de la pantalla no engaña,
pero no, la guerra no tiene
caretas ni disfraces, sino intereses,
y el único que no va a llorar
por ellos, los que mueren,
es aquél que no se siente observado
en la rama más alta y lejana
de su rascacielos.

20 de octubre de 2011

Ella esperaba en el andén. El día gris como sus ojos y un viento agorero traía las nubes encima de su cabeza. Cuánto de plástico en esa noche, cuánto de noche en su rabia masticada. Las gotas que retozaban por su cara parecían hojas de afeitar, parecían el verdugo que no se esconde tras la máscara. La noche vacía, la noche sucia, la noche silencio. Miraba de tú a tú al tiempo, a la saeta que oxida la belleza febril, con la pasmosa tranquilidad de quien urde una venganza. En ese instante todo el mundo fue ella, todas sus miradas, negras. En el fondo era consciente de que ya había marchitado, que sus días no eran más que meros intentos aciagos de no inmolarse en el pavor y que todos los finales ya estaban escritos. Después de pisar con desdén lo poco que quedaba de muerte en su mano, se dijo que sí, y saltó.

Uno sin el otro

Nos hemos hecho rehenes 
de nuestro miedo,
rehenes de las palabras
exiliados del tiempo.
Nos hemos dicho la verdad
y el humo blanco,
nos hemos dicho el dolor
sin cuentagotas 
y el beso se hizo sangre.
Nos hemos contado hasta
las pecas perdidas
y le hemos puesto nombre 
a cuánto nos hemos odiado...
Nos hemos hecho lazos,
también trizas,
hemos terminado guerras,
pero siempre 
nos hemos hecho uno,
al final, cuando ya
nos veíamos sin el otro.


18 de octubre de 2011

huérfanos

Huérfanos de un mundo sin rostro,
con las venas abiertas
y los amaneceres desnudos.
Jamás dejamos de ser sombras
que perdieron los años
en mayos dulces,
que perdieron las voces
en mayos blancos.
Huérfanos de un mundo que olvida,
que nos entierra las caricias
y nos da un precio...
y nos da, sin dar apenas nada.
¿Cuando robaron los héroes
de las páginas rotas?

4 de octubre de 2011

En la otra cara de la moneda

En la otra cara de la moneda
las gentes eran verdes,
los parques verdes, las ciudades verdes
y los sueños resplandecían
con un verdor impúdico.
En la otra cara de la moneda,
la moneda era moneda,
no un fluctuar de especulaciones,
no un maletín gráfica,
no la muerte que asoma el pie
por debajo de la puerta.
En la otra cara de la moneda
no había gravados,
ni perfiles, ni el peso de la sangre
inocente en los hombros
de una corona sin chaqueta.
En la otra cara de la moneda
el amor, la lucha, la arena mojada
de todas las quimeras
forjadas con el llanto frío
de los olvidados.

29 de septiembre de 2011

Dime que no, que tus besos no,
que tú no y que yo tampoco.
Dime que no otra vez
y cánsame las partituras del no.
Dánzame un no
en las entrañas de la ciudad.
Pero dame el aguijón
que se ahoga en mi piel
y duele como un no,
y me duele como un amor de no.
Dime un no de hiel
un no sin estrella universo
y así acabamos de morir bajo
un otoño que seduce
con ojos de azul fiel.

27 de septiembre de 2011

los todo

ya dije no a los besos coca-cola
y aún siento la claustrofobia de vuestros sueños visa
en la pequeñez de antros lúgubres;
no quiero morir con una vida fútbol a la espalda,
con una vida nada y las ganas escuálidas.
el odio es la redención de los cuerdos,
por eso odio las parejas televisión,
las parejas de tarde con ese tufillo de amor zara
y resquicios de algún romance bmw.
quiero engullir toda la felicidad anoréxica,
la infidelidad pasarela y la tristeza
de esos cerebros contrato temporal,
hipoteca y niños.
adiós a las noches mc donal's,
adiós a las noches careta de ebrio recuerdo.
todo lo que no sabéis os posee,
la ventana, la manzana, la gran manzana,
todo lo que ignoráis os hace presos
de una incultura de cincuenta estrellas.
pero yo ya dije no a la verdad internet,
a la ciudad monopolio
y vivo como solo pueden los cuerdos,
con el odio debajo de los libros
y un amor rojo, bien rojo.
los lunes en el estómago,
la penumbra de la ciudad en un bolsillo
y las mariposas en el destierro
de tus labios.
pero los mártires siguen sin un nombre
en las esquinas,
los dientes blancos de la madrugada
se clavan como tú,
en un horizonte de pestañas.
y la indiferencia no sabe leyendas,
no enciende llamas,
porque detrás de estos versos
todo sigue siendo tan real
como tú, que ya no estás.

16 de septiembre de 2011

nada nos hace libres

tantas veces como hemos hecho tigre la noche
y de tantas noches que se han
hecho olvidos.

nos hemos peleado en el rojo
de los besos,
pero antes, ellos dieron
la herida de sus voces
al vacío.

tanto que nos hemos querido,
y aún cuando me abrazas,
puedo notar las cadenas que tanto han callado
en un ayer gris.

10 de septiembre de 2011

como pedirle fresas a tu boca,
pensarme otro más sin más,
tan azul cemento,
tan silencio como nos hacen,
tan culpa como deuda,
no deja de ser otra
inocente pretensión delirante;
un juego de lazos.
y tras los últimos resquicios
de tu fuga de otoño triste
y mis ojos rotos
por mirar sin cristal,
caen los obuses impacientes
con la risa abrumadora
que acompaña el silencio
que siembran.

5 de septiembre de 2011

porque sólo mis manos desiertas,
porque sólo con mis delirios de papel mojado,
porque sólo tú tienes el adiós en el pelo.
porque con el silencio en el bolsillo
y los demonios en el asfalto...
porque el trueno nos rompe antes que la luz,
porque me haces trenzas la noche
y me devoras el acertijo detrás de la oreja
y porque el mundo es más rojo,
más beso, más todo...
cuando me quieres de verdad.

4 de septiembre de 2011

la victoria del humo

las esquinas huelen a revancha
bajo el alfiler rojo
de las noches de trapo

y se respira la ingenuidad de lo
que nunca fue.

las deidades aún saben odiarnos
pero la verdad agoniza
en nuestros labios,
en las derrotas incumplidas
y en las promesas
tonelada.

el odio jamás nos hará
cómplices
ni la refriega tendrá un veredicto.

por encima de la muerte
siempre suena la triste victoria
del humo.

1 de septiembre de 2011

También yo esperaba sentado en ese cuchitril hediondo que las horas fueran desgranándose. El mañana se resistía a llegar, las horas mustias se agarraban a la zozobra de la noche intentando prolongar una agonía incesante. El tango de la madrugada y la voz del alba espetaban vehementes contra serenidad dormida. La calígine pálida era ya inamovible, los sueños cercenaban la realidad y tú dormías en esos besos que no nos dímos. Quedan lejos esas mañanas abrazadas de sol bajo. Sí que llegó esa mañana, y con ella los disturbios, la fiebre, la quemazón en las mejillas.

Ayer volvímos a descorchar días, a robarnos las sonrisas... pero cuando vuelvan las tardes marrones, las calles teñidas y los kilómetros, dónde estarán esas mañanas de arena, esas olas relajadas, ese tórrido despertar.



27 de agosto de 2011

¡cuánto a odio saben tus derrotas!
cuánto odio cuando dices no,
cuando dices zero
y las manzanas se ahorcan en su tumba
para volver a morir
y decirte:
"fue tu culpa"

también la noche es negra
golondrina,
también las calles siguen
sin ojos,
también tú, pierdes
el juego.

23 de agosto de 2011

Los ojos en el agua

Todos pensaban que algún día, de sus ojos, crecerían árboles. Los miraban con fijación buscando cualquier cambio, pero lo único que mutaba era su color ruborizado y rojizo que empujaba hacia fuera.
Tenía las pecas contadas y estratégicas, un pentagrama en la espalda y el silencio del interrogante susurrándole en los labios inertes.

Tenía el beneplácito de las sombras, y el séquito tras de sí, menguaba los atardeceres con el ímpetu de sus deseos.
Esos viejos nocturnos de la costa, botella y cielo en mano, contaban leyendas de quien fuera, en su juventud anhelada, la desdicha de las tormentas y el yugo de los valientes. Se les palidecía el rostro mientras la brisa salada silvaba entre sus barbas y recordaban esos ojos en el agua. Tan inalcanzables, tan lejos, tan sibilinos...

Y esa mañana de Diciembre quedó escrito. La mañana nunca despertó y el gris comía los tejados y la ojalata de las ojeras. Quebrantando el hastío helado de la mañana, sólo un grito roto y deshilachado.

-¡Tenía los ojos en el agua!






21 de agosto de 2011

aunque no lo creas, las calles siguen vacías;
solas, como la madrugada insidiosa
y azul en la que decidiste marcharte.
calles vacías donde sólo
se apean bombas silencio,
bombas corbata.

aunque no lo creas, la ciudad es un trámite,
porque la muerte se esconde
en la luz de las farolas

y yo aprendí a amar ahogando
los párpados
en el mediterráneo.

17 de agosto de 2011

ahí

donde nada pasa, donde nunca ocurre
donde no.
donde los enamorados
se odian
con la nevera vacía

y los platos jamás vuelan
y los reproches
quedan siempre ajenos
a la pantalla.

ahí, hemos visto el sol dormir
tras las campanas
y el silencio.

ahí, buscando esa grieta dentro
de nuestros ojos,
sabemos que a besos, no se
rompen cadenas.



10 de agosto de 2011

debajo de esos billetes también duelen
las mentiras;
las traiciones, los abusos...
no tienen eufemismo.

tú, como todos, mírate y dime,
si no es que
los que se conforman
con pisar el suelo,

si a esos a quienes el cielo
les queda por encima
de los sueños,

a esos, para quienes los diseños
y las marcas
son las horas sucias
del trabajo, dime:

¿no lloran tan bien como tú,
aunque llores con las manos llenas
y tirando los pétalos
de un corazón descolchado?



3 de agosto de 2011

crecimos

crecimos perdiendo juego tras vida;
y los sueños,
recalcitrantes como un pan duro,
nos urdieron las mentiras
de doble fondo.

rojos, como la sangre que
aún tenemos,
como la rabia que nunca huye.

salíamos siempre tarde
buscando un principio con lazo,
pero esas copas
ya ríen en otras vitrinas
sin reír su victoria,

sino la derrota, la nuestra.

crecimos con la muerte en la solapa
de nuestras camisas
rotas.

crecimos, pero aún
crecemos.

1 de agosto de 2011

sueños por estrenar

ellos sabían el gris de la exclusividad
y que la condición es una
niebla entreverada;

querían la elipse de los besos
y aún así, seguían contra leyenda,
lanzando palabras
por la ventana
de un tren alérgico al vapor.

siempre ese pájaro detrás del cielo,
contra ese pájaro
arrojaban la furia de tener

los sueños por
estrenar.

25 de julio de 2011

buscábamos las luciérnagas

buscábamos las luciérnagas desnudas
y la brecha de la noche
para querernos a jornada completa
con un volcán entre los dedos.

al final, la vida es demasiado triste
para jugar a frivolizar
escondiendo las cartas,

así que mejor no guardes nada
para esta noche.

12 de julio de 2011

tú y yo

tú tenías mariposas en los ojos
e hicimos migas de un verano de yeso.

tú creías que la vida
aún es bonita,
que los castillos no tienen arrugas
y amarrábamos
los anhelos
con la sal de los días
que nos faltaban.

yo siempre he pintado de gris
las esquinas
y he guardado el rojo
de tus labios
para hacerme desierto.

yo siempre he roto las promesas
mirando al suelo,
pero me besabas sin
quitarme la arena de la boca

y la distancia de nuestros defectos
la usábamos para hacer
el amor.

7 de julio de 2011

he perdido

He perdido mi pasado entre buzones
y coches viejos,
y si lo tuviera otra vez, preferiría olvidarlo.
La moral es algodón
porque me da escalofrío.

Y lo peor, esa sensación descendente
de irrevocable.

Sólo creo en ella  porque a veces me traiciono.
Pero la rabia se va también,
la decepción se gasta.

Después me quedo con mi patio
de lástima y una almena
de esperanza,
añorando esos años que ya no están,
donde creía en un mundo
mejor.

1 de julio de 2011

lo que se nos va

ya me he llenado los ojos de mirarte,
se nos corren los días
de la cara
como noches estrelladas

y el final nos envuelve como
una marea de verano.

termina otro día
de noche frágil y silencio:
la belleza no existe,
sangra un pintalabios en una sombra
de cristal.

lacerados de sol
sedientos de luna.

busco tus besos tras las copas
de mis derrotas.

21 de junio de 2011

me gustas

Porque en blanco y negro ya se han hecho
todas las películas perfectas
y no es tan doloroso perder el azul
de tus ojos.

Porque odiándonos veneno de serpiente,
también eres preciosa.

Porque las pistas que escondes en tu pelo,
siempre acaban en el silencio
de la caja de música
sin bailarina.

Y cuando la libélula de tu pijama
deshace las noches,
me gustas.

15 de junio de 2011

Bebiendo estrellas

Bebíamos estrellas con burbujas
y apostábamos los besos a tormenta o verdad
Éramos felices aunque el mundo
siguiera girando.

La espiral del amor nos puso los latidos
en la palma de la mano

y buscamos caricias donde
empieza
el
precipicio.

13 de junio de 2011

En la tierra de los nadies

La noche se apagaba en la tierra de los nadies,
las casas cojas, los días mutilados.

En la tierra de lo nadies se soñaba des de
lejos, las nubes aún eran inalcanzables.

La luna contaba historias de amor en el
exilio, pero nadie creía en él

Uno era mísero y dos estaban de más.
La religión sin Dios, las banderas como telón.

La libertad en el silencio, y el silencio
subtítulo de lo anónimo, la reliquia del ayer.

En la tierra de los nadies la opinión rígida
como el miedo o la policía.

Las calles blancas, miradas vacías que
tropezaban en el suelo crudo del robo,

vidas que se desepeñaban por el horizonte
y ojos con la belleza triste de la lluvia.

11 de junio de 2011

la verdad

Sin hacer trueno de la noche
y arañando el papel de los minutos que no mienten,
pasea ajeno y gris, un gato
que no conoce historias ni mitos
encantados;

la verdad se le supone
completa y suya.

Que de cada suspiro se me
extirpe la verdad
para análisis e interrogatorio,
me importa
relativamente nada

mientras pueda seguir durmiendo
en las alas de sus costillas.

9 de junio de 2011

post it

"Tienes el desayuno en la mesa.
Suelo confundir el amor
y el egoismo.
Cuando te vayas, guárdame
un pedazo de sonrisa,
que siempre andas derrochando
mis pecados por las aceras.

¡Te quiero infinito!"

La sábana que no cubría
su cuerpo, tampoco
se estremeció cuando el papel
se rompía.
* twitter: @Genis_8


8 de junio de 2011

La perfección sólo puede ser negativa

La perfección sólo puede ser negativa.
La rectitud del error no puede
ser máscara de un capricho.
Lo inamovible, la estética tenaz de volver
a fallar una y otra vez,
no escapa a ser sino otro estlio de perfección
que no luce en un currículum.
Si te quiero, -que sí-,
no es el azul definitivo de tus  ojos,
no es el azul ese veneno mordaz
que explota con besos;
es la rigidez exquisita de tus defectos,
lo sibarita de tu helenismo
es la cadena.
La perfección sólo puede ser negativa.
Sólo así puedes verme perfecto.

Poesía médica

* No es más importante ni una ni la otra
 pueden estar juntas.
Nos odiábamos del 1 al 10,
efervescentes,
pero los días no pasaban
y todo concluía
al modo de aspirina.

Los reproches a flor de labio,
matrícula de honor y
beca Erasmus;
los celos atópicos y febriles
pero el telón caía
antibiótico.

Del 11 al 15 volábamos
tan alto que el
tropiezo se pagaba
en quirófano:
días estériles y
la sombra anestesiada
acechando.

Más de 15 era perder
la cuenta.

Pero después de romper
todos los cuadros
médicos,
después de plusmarcas,
batir récords y
merendar pronósticos,
se acaban las
epidemias porque llegas
al 19.

Hoy, te quiero 19.

4 de junio de 2011

Todas las mañanas sin ti

Todas las mañanas sin ti,
desangradas.

Aprendimos a perder oportunidades
como se pierden los trenes;
y siempre esperábamos
la próxima luna,
para olvidarnos de los besos rayo.

Todas las noches sin ti:
universo.

Fingíamos odiarnos tan bien,
que al querernos capicúa,
que al desearnos desordeandos,
íbamos pintando de rojo
jirónes de cielo.

31 de mayo de 2011

verticalidad

Viviendo tres pisos por encima
de la cuerda floja y
subiendo los sentiemientos
en ascensor...
viviendo con polvos que rechinan
de aburrimiento,

esa sensación adrenalina vertical
de cuando
estás a punto de impactar en el suelo,
ese cosquilleo de libertad
al mezclar los puntos de sutura
del pánico y
la velocidad de la euforia
es muda, no existe.

Viviendo siempre tan peinado,
con las uñas impolutas
y el corazón simepre de luto;
vivir con la certeza
de que mañana
todo será del mismo color
que ayer,

debe ser aburrido
y a mí
hasta me asusta.

30 de mayo de 2011

todo será mejor

Cuando pare de mentirme,
de mentirnos y
pueda quitarte los kilómetros
de la ropa,
cuando pueda arrancarte
tantos días de
los labios,
todo será mejor.
Cuando muera el tigre
de bengala que
se esconde entre tus dientes
y olvides
los pronombres hasta que
sólo quedemos
tú y yo,
todo será mejor.

no se sabe en qué nube duerme

No se sabe en qué nube
duerme, toda ella es jugada y
tiene un reloj de sol
en los ojos.
Sin pisar siquiera, camina
que parece que
ate lazos con todas las miradas
a quienes rompe el
cuello.

Arroja, sí, en el corazón
de la ciudad, toda su ubérrima excelencia,
como si tuviese un apellido
muy largo.
Y dicen los incrédulos que
el cimbrear de su pelo y el tintineo
que se oye cuando se desnuda,
han incendiado bosques
europeos...

No espera el sí y aunque
cada mañana de cada día esté
preparada para colgar
a medio mundo...
cuando se ahoga sola debajo
de las sábanas,
sabe muy bien que ha
vuelto a perder.

25 de mayo de 2011

días sin luna

Recuerdo que te pintabas
de luna las uñas y
escondías el violeta de
los besos debajo
de las noches quebradas,
ésas que nos
escudriñaban los latidos.
También recuerdo que
hacías remolinos
de fogueo en mi lengua
con tu andar de pétalo
y alguna artimaña.
Pero ahora las locomotoras
nos regalan el humo
y desdeñan los
kilómetros y el pasado
atragantándose de
segundos olividados y
besos perdidos
en suero de ciudad.

desvariaciones varias

He imaginado todos los finales.
pienso puntas de flecha.
tacho tus ojos del calendario.
vivo dos días cada semana y
una noche y media.
dónde queda la verdad.
las paredes blancas me odian
pero es recíproco.
lo inédito casi me asesina.
quiero desconoceros uno a uno.
sólo me hablan los espejos.
tengo la soledad tan afilada...
ni los sueños me salen redondos.
he pensado todos los finales.
dos hoyos en el jardín y dos
nombres en la mesa.
Ahora, un principio me tatúa
los hombros de madrugada.

17 de mayo de 2011

lo siento

Tengo los días repletos
de pellizcos y
aunque no consigo despertar,
descarrilo horas
de arena porque nadie
me espera.
Con los recuerdos
suspendidos y
un sueldo de hacer trampa,
el letargo de la
trompeta se me clava
en las mejillas.
De pronóstico desvirgado,
me reservo la
sentencia; y es que
mis ojos siempre sacan
lo que escondo:
no me mires tan azul.

15 de mayo de 2011

sé que no eres...

Sé que no eres tan película
como tú quieres.
Un beso nos convence
de tan poco que
nos calla sólo cuando
la luna se rompe las uñas
contra la marea y
nos libamos la sal de
sudar tantas cimas
como gatos de alfombra.
Siempre el "fue..." en
el horizonte blanco,
siempre nosotros como
como blanco en
el horizonte y todas
las cartas blancas del amor
se nos caen de la
manga.

14 de mayo de 2011

te quiero hasta...

Te quiero hasta el final
del paréntesis y
aun en la letra pequeña,
tus ojos son de mar y
los rayos de Sol
nos hacen la cena;
con tu ausencia
clavel hendida en los
botones que sonríen y
mirando con ojos
raídos tu belleza de
contra luz, te aspiro
tan sediento de
viernes y tan hecha
de Egipto y
Amazonas que todos
mis besos están
pasados de
rosca.

8 de mayo de 2011

se me hacen acordeón

Se me hacen acordeón
los problemas,
pero debajo de tu piel
el tren se me escapa
y esos besos de sábana
están a punto de
primavera, como
las fresas que en tu pelo
son guillotina de la noche.
Se me hacen espiral
las verdades
cuando aspiran a
tus ojos de explosión
nuclear;
entre semana el
tiempo es puntual si
no estás.

4 de mayo de 2011

culpa

Tengo una culpa blanca,
una culpa Europa
bajo la piel insomne y cuchillo;
tengo una culpa cuerda
que me anuda las venas
sin azul y amordaza
el pavor de mis latidos;
tengo la culpa acíbar
en el paladar y
los sueños hendidos de
tanta culpa;
tengo la culpa Dostoievski
cuello abajo y
las vocales entrecortadas
por la culpa...
La mirada réprobo,
la culpa que no se descuelga
de las pestañas y
la llamada que nunca
llega.

3 de mayo de 2011

En el labio la voltereta...

En el labio la voltereta y
besos chernobyl,
después el himalaya queda
minucia.
Frágil como el blanco
de la noche, amar es odiarse
sin receta médica.
Volver y hablar en la Luna y
decir molino,
luego en el lance morir
tocando las nubes y aún
sin caer,
por fin cuerdo.
Es amor de guerra fría,
de llegar al orgasmo
como al paredón,
de odiarse a piedra, papel o
tijera si no puedes
masticar nunca ya,
el color de
los ojos.
En la cama la leyenda hipógrifa y
el dédalo neumático
de rosas ebrias,
la autopista de la derrota y
las mil páginas
descreídas.
¿No es el amor
una forma cualquiera
de destruirse?

29 de abril de 2011

cuando nadie mira

Cuando nadie mira,
desordena los jardines de
babilonia en su pelo
catarata; un escuadrón
de luciérnagas
tormenta hace malabares
con su desnudez de
catarsis y tigre y
la casualidad quiere
hacernos morir saciados
en el tesoro de sus ojos
verde prístino.
Todo vale para
deshacer  el hechizo:
tres cuartos de tuerca y
lengua de dinosaurio.
Entonces, este garabato
de escondrijo ahorca
mi aliento y
adoro cada minúscula
de su belleza oasis,
cada colmillo
que nos rompe la
noche.

24 de abril de 2011

caras de andén

Todas esas caras de andén
callan la misma canción,
llevan tristezas en
la maleta y muchos viernes
en los pies.
Esas caras de andén
hechas de horas anónimas,
de secretos que tropiezan
de hastío, encarcelan sus
ojos en el techo y
cuentan los días con
el silencio de una bombilla
Caras de andén calderilla,
y la cicatriz del
para nunca del tarde y
el auricular que asesina la
canción que todos
se callan, late tan profundo
en el mar que todas
esas caras de andén
la olvidan.

23 de abril de 2011

el elegido

Con ranas negras en los ojos
y tres cascadas que
caen desde los bolsillos
alegando la presunción
de inocencia,
hasta el final de mi
insomnio, me proclamo
aspirante con
serias posibilidades.
Me faltan dos puertas y
medio pestillo del
pasado para el laurel y
el privilegio de ser
el elegido;
el elegido por el infortunio.

21 de abril de 2011

el amor se ha ido

Se os ha ido el amor;
el de las noches balcón
el de la luz del cine y
que rompe puzzles y vidas.
Entre tanta lengua
código de barras y
tantode Las Vegas en
cada callejón,
tu nombre es una
anáfora impasible y funesta
que amortaja este
pequeño mordisco de
amor vértigo que
aún nos queda detrás
del cuello.
El amor se os ha ido,
pero a nosotros
no.

14 de abril de 2011

Después de caer

Sólo quiero que en la caída
nadie me espere y
que el silencio entre
la muralla y los kilómetros
sean la sentencia.
Sólo quiero que la caída
no avise; un apagón,
un cielo sin purpurina,
destruir mayo y
enredarme en la garganta
jeroglífica de enero.
Sólo quiero perseguir
la sombra del ocho para
ponerlo al revés y recordar
el infinito.
Después de la caída:
Duke Ellington y nada,
Pero antes de caer,
tus besos rascacielos.

11 de abril de 2011

Hay tantas lunas

Hay tantas lunas empañadas
en lo atroz de tu verde,
tantos besos cascabel y
tantas despedidas desierto
que cuando dices adiós,
en tu boca las mariposas
son tango y sólo
quiero ver como cimbrean
tus pestañas para
encontrar el gatillo
de lágrimas, para sacarte
esa mirada sierra
que muerde latidos y
para que me digas que no
pero el mundo parezca
aún perfecto...
entonces pienso en la belleza
de la muerte, en lo
crudo de que me quieras y
en qué me prohibirías
de ti.

6 de abril de 2011

en el cristal roto

Con la mirada descorchada
y voz de haber sido picahielos y nido;
con los escrúpulos del verdugo y
Cleopatra en su cuerpo
amainando un dragón;
con melancolía en el esófago y
sin coartada de latidos;
con los bolsillos desfondados y
ensartando pecados
de dos en dos,
la ciudad estólida me guiña un ojo y
la primavera hecha de sangre y
monedas agoniza
en coágulo llenándome las
sábanas de recompensas.
Esta soledad de papel mojado
me hace apacible
la velocidad relámpago y
los misiles pupila.
Solo, te pienso tan lejos,
donde la ciudad deja la trinchera
y vuelve a ser contorno
de abeja y sombra
de hetaira.

4 de abril de 2011

lunes y abril

Arrastro ojeras de calendario,
ficción edulcorada que
oposita a no morir en la realidad
y la primavera,
que ha incinerado a las musas
a fin de que nos tengamos
todos alergia.
Con los recuerdos raídos
de tanto pensarte cariátide
y calderilla de
tu último adiós que devanea
en mi boca de paracaídas,
todo lo que no tengo
en los bolsillos,
es una liebre que persigo
a 110km/h.
Hoy queda un Lunes
de estornudo,
de perder el horizonte
en bicicleta
y lágrimas azules
del abril falaz.

Paso atrás

A veces podría volver a ser
el de antes:
afilarme los contornos
frente al espejo y
sonreírme mientras mi teoría
egocéntrica verifica
lo que siempre
había creído:
estoy hecho para el mundo
y él para mí.
A veces, pienso que
esa felicidad absurda
al fin y al cabo,
es felicidad entre
algodones y aislada,
pero menos camilla de hospital,
y me imagino cómo sería
volver a ser tú, vosotros...
y no sé qué es lo
que me falta para volar
por los aires con
una sonrisa de tiburón...
¿será esto por lo que
os odio tanto?

31 de marzo de 2011

mejor que el silencio

Si callo, su mirada es incendio,
si sólo busco amnesia
pero sus besos son mecha y
no puedo sino tragarme
el mundo.
Si las ventanas están
intactas y los trinos
de mayo son un arsenal
esperando la noche,
si callo cuando la noche ya
no dará un paso atrás,
no alcanzo sino a
desgarrar el silencio.
Si no bailan los badajos,
si mi úvula es delirio y
la lengua me desfallece en
la cuneta de sus
clavículas...
si el mundo es menos
pero ella esta ahí y
todo lo veo menos rojo.
Si callo no es por no decirle
que la quiero,
es que busco la más bonita,
la palabra más bonita
que el silencio.

28 de marzo de 2011

¿Acaso fueron de amor tus balas
para que me hiriesen tanto tus palabras,
para que tú, que sacas sangre
hasta del viento,
te llevases, con todos tus nidos,
el mundo en la maleta?
¿Acaso sabes qué es perder o
cómo se limpia el amanecer
de todas las osadías de la noche?
¿Sabes cómo caen los que
sólo te sueñan con un ojo,
las noches de estrellas en crisis
las conoces?
Tú y tu mirada de azúcar y mar:
cocktail de las doscientas mil
vueltas mal contadas,
¿sabéis lo de vuestros besos y
la delación de crímenes de bandera?
¿sabéis lo de vuestro azul y
la guerra que nace en vuestro nombre?
Tú que llenas estadios y
te vistes con fuego inerme,
¿sabes que el espejo me apuntó
con un dedo y me giré
y no estabas?

Soy frágil

Soy frágil, lo admito:
los vasos, los besos y
mi faringe que ya no
exhala malditismo.
Soy frágil, lo sé,
pero cuando digo que
te necesito y
nado en tus ojos
hasta el final  y
compruebo que la
tierra no es plana,
no espero nada más.
Soy frágil, lo siento y
me gustaría saber
no llorar, que no me duela
lo que me duele,
pero cuando digo que
te quiero
es a ti, sólo a ti y
a todo riesgo.
Soy frágil, humano,
pero esto es otra
historia con otro final.

26 de marzo de 2011

talento escondido



Yo no fui de los que querían
darle color al zero,
negarle al "no" su traje macilento y
no, no fui de los que
conspiraban contra las montañas
por ser eufemismo de victoria.
Dejaron sin empleo
al primero y cortaron
los podios para esmerilarse
las lágrimas.
Hablaban de esfuerzo y
se les llenaba la boca de pájaros,
hablaban de participar y
la historia se escurría en el suelo
pensando en todos los
partícipes en  guerras...
en todas las
muertes
y en todo lo que no sería
si no hubiese un ganador y
un perdedor.
En un páramo sombrío
dos tiros por la espalda y un hoyo
en la arena nos arrebataron
el talento y el genio...
No les importa eso porque nunca
han sido revólver...
pero yo siempre he querido
ganar.

23 de marzo de 2011

la otra noche

Cuando soñaba tormentas y
hecatombes que dejaran el mundo
sin tigres de careta,
no eran tan de azul pinchazo,
no eran culpa tus lágrimas
y el error era como lo que imaginamos,
siempre pasa al revés.
Nuestro error era élite
de lo fatal, de la quiebra
y con tres trazos de arena
quisimos enterrar
las murallas, las torres y
las corazas que habíamos edificado.
Todo lo quisimos primavera
pero la piedra no sabe de termómetros.
Y cuando la rabia corría
entre las esdrújulas de mi lengua,
la venganza era hielo,
todas las dianas cantaban
las sílabas de tu pecado
y los croupieres repartían tu infortunio
en rectángulos
con sonrisa de mar abierto;
los caballos seguían por domar.
Hoy, la noche no se recicla
porque esta derrota
no se consigue con 19 años,
ésta no, para ésta
no estaba preparado.

19 de marzo de 2011

La tarde

La tarde se sacude la pólvora;
mientras llega el plenilunio y
los lobos sin disfraz,
hende en las grietas y
descifra en las cicatrices
la fatiga de lo que nunca fue,
de lo que podría haber sido
y de lo que fue y ya
jamás será.
La tarde es blanca para que
los tristes delate su pena
para que los fúnebres
se quemen los dedos,
pero a mí el miedo me atrapa
tras los bostezos de Sol.
Nuestros besos: culpables
por ser amarillo violento,
por salirse de las costuras
del universo,
por morir tan tarde
y nacer en el rojo de la ficción.
La tarde es inamobible,
ahora que el cielo no es carbón,
ahora que puedo abrir
un pedazo de mundo y ver
que estás ahí
durmiendo.

18 de marzo de 2011

Órgano

Tengo entre los dedos sangre
del último amanecer,
y tengo un órgano sin miserere,
tengo un órgano y el jazz de su pelo,
de sus alas de libélula;
el jazz de cuando el gato está
en su espalda y
los acordes en sus costillas.
No sé qué tengo
pero me atrapa el dolor en los codos
y me duele como hierro,
como cuando es herradura
y la cítara no amaina la marejada
ni aun con Calíopes
que marchiten en esquinas.
Tengo la radiografía que calla
lo que todos saben
y tengo las preguntas en la almohada
al lado de su nombre...

16 de marzo de 2011

odiarnos

La belleza curvilínea de odiarte,
de odiarnos, está en caer
cuando las fresas se comían con nubes.
Nínfula de tres Alejandrías,
de jazmines de Sol caído,
la belleza de nuestra sangre
no reside en el rojo
ni en el estertor nocturno;
lo extraordinario de nuestro dolor
radica en la grieta donde
lo funesto es caricia de
melindres, donde lo que duele
está en las sonrisas perdidas.

14 de marzo de 2011

XII

Tú páramo glauco y retina,
tú sin insignias, tú enagua en el diván
de amores ebrios, tú y los besos
de témpanos embotellados y
el mar neurálgico destila tus labios
si dice "lluvia"...
Y aunque no seas sábana, y
aunque no seas noche,
guardo promesas y cajas de música
sin bailarinas, guardo,
bajo los sueños que duermen
en la sal de la herida,
la crisálida donde queda todo lo
que jamás dejaremos de ser:
todos los secretos
de las úvulas.

11 de marzo de 2011

ábrete

Ábrete el pecho y haz otra
trenza de amanecer.
Cuando los pájaros sepan
la ecuación y dejen
el cielo para anidar en tu boca;
cuando sea una muñeca
despeinada que no brilla
quien me quite el hambre
haz de tu amanecer pestillo y
guárdate los diamantes
en la ventaja de ser tan bella.
Haz de ti lo que fuiste
cuando sabía nadar en los
rayos de tu cabello,
cuando me hacías olvidar
las caricias de la abeja y
la verdad selénica.

10 de marzo de 2011

10

Perderé el telescopio y
las órbitas, la traslación y
los juegos de azar.
Perderé el corazón de la reina y
el naipe será silencio,
el cetro de rey también y
la jugada será
vuelo raso de banca rota.
Perderé los agujeros
del bolsillo y mucho más
que perderé y más me quitarán.
Perderé el sabor de las
fresas y será todo
tan inexpugnable que
perderán los cautos aun.
Perderé los nervios,
como siempre y seré
el perdedor ilustre, como siempre.
Perderé la memoria
con cicatrices en los ojos.
Y de saberme tan perdedor,
la sensación no deja
de inquitarme, porque
aunque mucho pierda, y lo que queda...
tus labios, como siempre,
son otra victoria.

6 de marzo de 2011

Nocheeee

No supe estar acorde
ni con mis sueños de estratosfera,
algunos besos logré entender
cuando no había banderas y
el metal blandían con desaire.
No caben en la fonética
tus ojos de amanecer juntos y
sólo pienso en universo si
decirte "tú" no fuera posible
sin ser cómplice destronado.
Pronto dejaré el hoy y
me olvido de tu sonrisa para
urdir un sueño hipnótico y
recordar el bailde de
cuando te miro y te vas.

5 de marzo de 2011

las veces que...

Todas las veces que
me sueñan los barcos,
que mi cuerpo son fracciones,
que busco tus besos fucsia
y la almohada no responde;
todas las veces que
egullo el GAME OVER
antes de saberme juego,
que un responso sopla velas
y todas las veces que
mi fortuna no es casino
que mi fortuna no es petróleo
que mi fortuna no es...
Todas las veces que fuimos
y cuando la uva era uva
y los limones submarinos...
todas las veces y más
que nos abrimos los latidos
y el plomo, el plomo
aun calla en el interior.

3 de marzo de 2011

Todo

La verdad me sabe a sí y
creo saber de la suerte cuando
mi lengua escala sintagmas,
pule tornados y dice sí
sobre tus pezones de arrebol.
El mundo es menos quiebra y
quiere ser acrobacia y
quiere ser caballo y arpa,
si me electrocuto con los
voltios azules y el inextricable
caer de nuestros orgasmos,
si me desheredo los recuerdos
de vinilo y caricia fría.
La Luna se hace menos marea,
menos autista, más sicalíptca;
la Luna me guiña el ojo,
me liba las pestañas y
entre el humo dice Big Bang:
me fustigo las palabras,
todo cuelga de la misma soga y
sigo mirándote hasta que
duela tu belleza de libélula

2 de marzo de 2011

Quién sabe...

Quién sabe si el ayer es
trueno, cuántos recuerdos debo,
en qué dualidad baladí
cuelgan cerezas de las tribulaciones,
dónde se auscultan
lágrimas de fondo de mar y
qué alegan, qué esconden
en ese espejo trucado.
Cómo estornudan las nubes blancas,
¿es verdad que también
sus pensamientos son blancos?
Sólo un asalto y el
amor te abre un desierto de
lona y círculos sin vicio.
Quién sabe qué artimaña
vacua cabe en nacer una vez.

No es su culpa

No es su culpa.
Yo tampoco creí en la estupidez
y sí en el paroxismo.
No es su culpa.
Yo también puedo ser
mi pasado, volver a mirar
de lila las curvas;
también tengo mi huerto de alambre
de años y jauría.
¿y si no existe el azul?
No es su culpa.
Después de cinco días
de cadenas y presidio furtivo,
no sería su culpa.
Se me abren las horas
y su anatomía es sarcasmo...
Cada minuto es una losa
en párpados lilas.
Diez horas al día trabajando.
Yo tampoco tengo ni
un poco de ganas de versos.
Dormir. Vida circense
y migas de pan...
esa no es su culpa.

de lo que queda...

Buscándonos las riendas
en el vértigo de la utopía,
fuimos cola en alacenas y
casi quitamos las enguas
de una luna flautista que
anhelaba ser platófono
de oriente y, de occidente,
cortar las noches en pizzas.
Nos dijimos lanza entre
el entrevero de yelmo y
deflagraciones sin química
prodigaban arreboles.
Fui tormenta metálica...
fuimos las horas sin musa,
una letanía oceánica:
quiero quedarme sin voz,
que no me devore la saeta.

26 de febrero de 2011

Graznido

Tú en el ala nocturna,
de nuevo en la hemorragia y
haces del silencio
peladura de ácida congoja.
Tú por la borda lívida,
mecida, hecha dulce
en la esquina sin lengua...
con la verdad tendida
siendo llanto de trinchera.
Tú en el rocío y en el
palpitar de la espiral.
El graznido sigue aún,
me da media vuelta y
deja que me haga a fuego
lento en mis sábanas.

24 de febrero de 2011

No podía

No podía ser parábola si
en su boca un jardín botánico
de verde a prímula, de negro
a adelfa y silencio mariposa.
No podía ser indómito si
en sus clavículas el abecedario
el magenta de los besos y
el Sol de los rayos idos.
No podía ser delincuente si
el gatillo en mi garganta y
la verdad encasquillada en las
fauces de otra órbita sideral.
No podía ser ni deseo si
en ella las libélulas de costilla,
un aquelarre del medievo y
el trémulo regurgitar nocturno.
No podía ser poeta si en
ella el epíteto y la sílaba
para diseccionar silencios y
el método de la pirámide.

22 de febrero de 2011

de ti

De ti otro surco hipógeo,
otra imaginación urdida
en las cataratas del limbo.
De ti, el fragor olvidado,
la flamígera crisálida
de los besos con herrumbre.
De ti el tiempo pirámide
que me para las diástoles.
Soñar despierto de ti,
es mentirse a sí mismo y
olvidar que el dolor queda,
aun cuando no estás;
mis labios quieren azoteas y
medio paracaidas sin
vistas al mar de fuego verde.

19 de febrero de 2011

en la ciudad

En la ciudad de las naranjas y
los volantes de siquiátrico.
En la ciudad que se maquilla
por las esquinas y se deja
caer el atardecer en el pelo.
En la ciudad que se mira de lejos,
la hecatombe ruge un requiem y
desvisten sus persianas los
rijosos escaparates con ínfula.
En la ciudad de las medias rotas
y el pintalabios de semáforo,
busco en cada boca, en cada
ventana macilenta, un suspiro,
un amanecer de Sol intruso
que me aspire entre tu pelo
de almívar y fruta fresca.

Vox Populi

Siempre en el centímetro,
en la asfixia de los puntos suspensivos.
Durmiendo en la anécdota
de un ayer de paredes blancas y
sorbiendo una luz raquítica
que devanea por los cielos que
ya no saben ni sonreír.
Porque vomitar la ilusiones contra
las cuerdas, a manos de
una estafa que es el silencio
de la vox populi magullada,
no es sino ya otra moda.
El rocín portando a lomos su
romántico e insumiso quimerista,
al héroe de la desdicha,
hacia al aciago desenlace, también
está en desuso, porque en
la intemperie aun callan las
voces que escalan paredes.
Manos en la cara que no
cubren llantos; hacen silencios.
Cada día es una ruleta rusa.

17 de febrero de 2011

Buscaba...

ahorcándole la tuerca al
tango de medio vestido,
en el engaño del prestidigitador,
siendo plata de Luna que
entona el silencio a ratos y
tras la sombra del caballo.
También en el beso de telón;
buscándole las alas al
domingo de vieja cerradura y
en la mueca de una carta
que no descansa en mi boca...
después de morder la
sutileza, en el recuerdo de
su cuello sin paréntesis;
en la esquina de libélula y
en el dédalo de búfalo.
Buscándome sin encontrarla
me muerdo las retinas.
Porque se ha ido, eléctrica,
como se va otro Febrero.

Desprecio

Diluyo un alféizar de humo y
los tropiezos caen como
si tu boca no fuera de adrenalina.
En mi sueño de paladín,
en la apoteosis elegíaca de
las noches de vestido y
de los omoplatos alegres,
se prodiga una abyecta felicidad,
un torbellino desaforado que
siempre sabe a fondo de
cenicero, a último adiós.
Me cuesta romper la imagen
donde tus rayos y fresas
perforan los ojos del osado.

15 de febrero de 2011

minutos

Espero hasta las 11
para volver a oír tu voz.
Mientras, la hetaira
de la soledad me desnuda
las pestañas y
abre un abanico negro
de un nítido doble filo.
Espero 20 minutos de
mirarte la serpiente entre
los casi subterfugios.
No sé donde está la
resolución de la incógnita,
no sé ni donde estás
regalando tus sonrisas
de amanecer escuálido.
Ahora sí, 10 minutos y
los versos no son
acaso método, ni palian
este veneno candente.

14 de febrero de 2011

azul

Los días tal vez fueron azules y
las lenguas no sabían de alfileres,
ni del vértigo cimbreante
en la espiga del horizonte.
Quizás fueron azules como el
azul de un principio y
de tan azul se nos olvidaron
al final de la trompeta;
se nos fueron yendo y sólo quedó
la metralla sórdida de
todos los besos que obviamos
sin saberlo, como todo y
como nada, como nosotros.
Jamás serás mi nínfula.

12 de febrero de 2011

mi sitio

Aunque el mundo sea trueno y
los rayos de Zeus
nos condenen al polvo final...
aunque amortajado entre limosnas,
aunque mi presencia sea
origen de befa y
me sodomicen los colores y
al fin aprenda a ser estoico...
aunque mil promesas sicalípticas y
los sombreros en las ramas;
recordaré mi sitio en la brecha,
en la costilla del tiempo,
entre el mar y el remo lecho
que confiesa, en el
acantilado de las siete vidas, contigo.

11 de febrero de 2011

Tener alas

Acostumbro a mirar
el mismo pedazo de vida
por una gran ventana;
a creerme estar allí,
siendo cirio, en medio
de la pléyade de tundra y
creo que todo desfallece,
polvo del que no gusta,
ni del blanco billete ni
del que nos hace lila.
Cuando abro los ojos
la paradoja también de negro
tocada y hundida.
Acostumbro a mirar y
a no hacer nada más.
Me gustaría tener alas.

25

25 de nubes en las paredes
cuando tú no estás.
25 de dormir abrazándome,
de cerrar los ojos para volatilizarme,
cerrarlos muy fuerte.
25 de seguir odiándome,
todavía, después del
tedio y la muerte en el plato.
25 de horas semovientes,
de arañar el cielo de mi habitación,
de roerme las esquinas del alma y
escudriñarme el cráneo,
aún no sé qué busco.
25 de no ser y partirme
como una sonrisa.
25 donde me dejaría el
latido abierto al mundo
para que me creas si
suena el tren.

No puede ser peor

Puede ser peor, sí.
Un mundo sin caballos,
cabelleras exentas de besos y
la infatigable caída
cuando sucumben las mariposas
de los párpados,
cuando delegan al lamento y
el murmullo noctámbulo
no se discierne del silencio.
Puede ser peor aun.
Si las costillas ya no sienten,
si se rinden los labios y
tus dedos se alzan,
sólo te culpan a ti, a ti, a ti...
Puede ser peor.
Crees que has perdido,
en la misma palabra, todo,
también los versos y...
Puede ser peor, pero ya no más.
Ésto ya no me atrevo
ni a teclearlo, aunque la
conciencia rebose encono y
el reloj sea confidente.

9 de febrero de 2011

Busco

Busco el erizo de media tarde,
la Luna que sólo sonríe
fuera de la ciudad,
el cinco en el espejo y
la cola de gato al final
de la interrogación.
La querella al doblar la calle,
los escarabajos de las
muecas apacibles,
el óbito de la soledad y
la silueta en la acera.
Busco mis huellas dactilares
cuando barro estrellas
debajo de tu piel;
el amor en las vías
que liberan el horizonte y
busco los meandros que
me marean hasta
tu cintura de media noche.
Busco otro antídoto
sin descargas eléctricas,
un colador que limpie el cielo,
que pueda seguir mirando
el blanco de tus ojos
sin lluvia de ruedas aridendo.

8 de febrero de 2011

Sombra

Un párpado anónimo,
escaparate de lucubraciones,
pasea, virtiendo
una silueta derrengada.
Se figura el globo abyecto.
Musita palabras que desprenden
inquina herrumbrosa;
sabor de almanaques amargos.
Su paso contumaz,
su pelo cola de rata y
su barba sin calendario,
revelan copos de tedio
en la suela de los zapatos y
tazas de inviernos hirviendo
en el amarrado hielo
de la soledad.
Su caminar obcecado irrumpe
entre faroles,
contagiándoles acritud;
sólo detiene su marcha
de ciprés y trompeta,
cuando vuelve a pensar en ella.

7 de febrero de 2011

De años perdidos...

Nunca fuimos tan diferentes.
Yo me contenté con mi fantasía
y dibujé tus caricias
para reconciliarme con las sábanas.
Yo fui brisa de tarde ajada
buscándote debajo de las alas
de la ciudad volando raso.
Tú te fuiste a herir los días
con tu sonrisa de plato roto,
te fuiste con tu solidaridad
a darle luz a otras noches.
Yo -que fui jazz de esquina ahumada
y rubor de cuando el día aún es noche-
me dije adiós mientras buceaba
en un diálogo de fondo de bar.
Tú -que fuiste antídoto de marmita
y tantas miradas al horizonte-
sabías que la felicidad acaso
no existe, pero guardabas el secreto.
Nunca fuimos tan diferentes,
estábamos donde el amor
no se distingue y es asesino.

4 de febrero de 2011

Pájaros

Hay pájaros que muerden
esquinas de cristal y fresas de rocío,
que eclipsan el porvenir del Sol
con su mirar de Empire State;
que te amasan los dedos con los labios
y te roban los siete sentidos.
Hay pájaros que guardan su plumaje
en un museo y se recrean
con sus fotografías en blanco y negro.
Pájaros que duermen contigo
en un viaje astral, de anillos y fuegos artificiales
y al despertar su lengua sabe
a atardecer selenita.
Hay pájaros que enloquecen
y se quitan los ojos;
que beben como los audaces de tu cuerpo.
Pájaros de nido en la playa,
de montaña o de satélite.
Sobre todo hay pájaros que siempre
están por encima de ti.
Y hay quien llama a las mujeres
pájaros. Ésos son los que más las necesitan.

De ti

Sólo me apetece agonizar y
aspirar la horchata de las nubes;
romperme las muñecas
en un intento de escapda y
esperarte extorsionando un reloj.
Sólo me apetecería dormir
si la almohada
no fuera un quejido estridente,
si no muriese cada noche y
tuviera que tragar,
relámpagos y cereales
para mitigar el frío del otro lado.
Sólo quiero que seas tú,
otra vez tú...
El silencio nunca es mío.

Vértigo

Temo que mi ser se haya vuelto una realidad no palpable, como la imaginación de un neurótico, porque la noche muta en cortina de burdel, pero yo no estoy dentro; y no sé qué es peor. Pruebo a dolerme y  grabo el secreto de tu ausencia en mi lengua , para saber si este dolor que me corta es de médico de cabecera, para medir cuánto de ti me queda para llorar. Y cuando el latido es esguince del desvelo, el espacio de tus labios cercena hasta los gatos callejeros que nos esperaban en el rincón de mar. Yo no te culpo...me odio a mí por no ser semáforo y me sale demasiado bien. Me asusto. Es imposible odiarte, las azoteas y los coches ya han activado el complot. Tú en la gran manzana, y yo entre gusanos que visten sombreros de copa. Caminar es más seguro, cuando las copas de los árboles te quieren cobrar. Me saboteo pensando en circos de esquizofrénicos.

3 de febrero de 2011

Justicia

Papadas de corbata y liturgia
rodean con su empacho ceñido
las súplicas de un insignificante.
El cenáculo habla, condena,
dictamina su orden
mientras las hendiduras
de la esfera enarbolan la justicia
-ondea una bandera blanca
con las dos tetas al viento
la joven suculenta-
y emana un líquido senil
entre las papadas flácidas.
La nimiedad del sujeto es un clamor;
es el olor mefítico
de la esquina que odiamos.
Es lluvia de Domingo por la mañana,
el chiste que molesta,
la pieza de más.
La justicia aboga por ella misma,
su idealismo le ha valido
varias contusiones
y dos desgarros por falta de viagra.
Sólo le queda desaparecer
por creer en la utopía
y duerme acurrucada con
otros sentenciados quimeristas
pienándose el frío tras unos cartones.
Se levanta la sesión.

2 de febrero de 2011

Extrarradio

Tres docenas de manos
me han empujado
al sótano de Dante.
Siete kilómetros de descenso
en un asfalto vertical.
De él, voces de sangre
y enanos rojos
advertían el vericueto peligro...
Libros cerrados
en hogueras quemaban
al ritmo de carcajadas.
Cadenas y sudor
derramandos sobre la tinta
de condenas en la piel.
El infierno a siete quilómetros
como una muestra
de vinos, como un
piso piloto que revela
el rincón donde dormirás.
-Yo he estado en él,
seguramente tú también-
Siete kilómetros
y escupo la Divina Comedia.

1 de febrero de 2011

años

Años sin fianza
discurren entre espejos:
de pólvora, de mecha
de explosión.
"Como pasan los años"
y te arrancas
los recuerdos de los ojos;
difuminas los ayeres
al abordaje de un hoy raquítico.
Pintémonos la cara.
Hagamos un jolgorio
colectivo de máscaras.
Mintámonos sonriendo...
y ¿por qué no seguir así
si todo parece que
nos vaya bien? 

31 de enero de 2011

cuando sea tarde

Búscame después.
Cuando estés en el hígado
de otro continente;
cuando tu subterfugio sirva
como una bola de chocolate gigante
que se deshace
en el pecho.
Búscame cuando me trague
tres platos de plomo
cuando crea que es verdad;
y no me has encontrado.
Haz algo, muévete,
muérete en una evasiva veleidosa;
búscame cuando ya sea
demasiado tarde
y la luna no esté por miedo.
Ahógate en mi hígado.

28 de enero de 2011

El juego

Inventa un juego sucio
-las musas han abdicado-
que trate del placer en el Edén,
que nos comamos todo lo no prohibido.
Poesía en el tango muerto;
en la copa, en el vino;
poesía de mariposas encarceladas.
No todo el monte es orgasmo,
el eco nos diluye,
nos convierte en búho de seguridad,
en barco de vieja mar,
en rocío de paladar verde.
Inventa un juego sin kilómetros;
la sangre suena:
te encuentro cuando acaba la partida
y hemos ganado.

En un minuto

El minuto es magistral:
espejos en el asfalto
se alzan contra el sueño;
no piden auxilio.
Nudos de tristeza lívida
buscan la espiral armadura
del caracol que
babea el porvenir de hastío.
El amor de gráfica muere;
fenece mientras el vestido
ingenuo recorre un cuerpo
lleno de desnudez.
Algo turbio nace, impío,
y no después de echar un polvo;
una luz sin gestación
rebela que todo es ideal,
todo está aprestado
para odiarlo sin compasión.

26 de enero de 2011

A doscientos

Imagínalo: tú y yo a doscientos.
¿En qué dirección caerían tus prejuicios?
¿Y tus cabellos de arena sahariana?
Tú y yo a doscientos y todo lo demás
es agua de alcantarilla, sobras de mundo.
A doscientos el ruido no tiene nombre,
y el silencio se amilana...
Sólo ves como el paisaje se funde
y se derrite en el fuego que inunda tus ojos.
Cuando pruebas los doscientos
no sabes qué es la muerte, jamás,
e intentas atrapar el secreto del tiempo
que se escapa entre piernas sin amor
y guerras que no han servido para nada.
A doscientos nada sirve,
eres lo que duras, como cuando cambian
el cartel del anuncio y ya no está ella.
En estas magnitudes todo es clímax
y cuando consigues que el tic tac pare,
cuando sientes que puedes ser más libre;
sabes que a doscientos latidos por minuto
me acerco a la demencia del abismo
para escupirte así, todo lo que soy.

25 de enero de 2011

Bocas inmundas

Si algo me parece nefando
son esas bocas llenas de aviones
que nunca vuelven; jamás.
Bocas de selva talada,
donde no habrá lisonjas para pájaros locos
ni colores para pintar sus labios.
Bocas fatídicas que extravían
su fisonomía si intentan
desgarrar un "te quiero" a rayas,
sencillo, sin ninguna malicia.
Bocas estruendo de fusil,
si acaso un beso mortecino
intentan aun buscando en bibliotecas.
Bocas convertidas en hecatombe desbocada
condenadas a no ser efluvio
purpúreo de la noche...

Deseo I

Sólo es una pamema
bastante absurda,
pero antes de rendirme
y concluir el día;
cuando el silencio
de toda la ciudad
queda encerrado entre
las costuras llenas
de cuatro paredes
que evocan el mar
y su brisa bucólica,
cuando atraco a la luz
y robo su condición,
emparentando amigos:
silencio y oscuridad.
Me gustaría ver
como danzan alegres
los lánguidos créditos
y que me hicieran pensar
en todo lo que aún
no he vuelto a perder.

23 de enero de 2011

Estrella de mar

Estrella de mar embotellada,
nosotros que fuimos niños sin ciudad
amontonando lodo entre los dientes;
jugamos a no besarnos de cerca
Estrella de mar embotellada,
¿también tú pierdes el precio
que te abre un mar de galgo?
Todos fuimos herida precipitada
quisimos ser un final de orgasmo
y encontrar una cuarta dimensión
para no ser nunca dos extraños.
Pero todo escapó en bicicleta
y sólo dejó una fotografía antigua
y un recuerdo de pies desnudos
Estrella de mar sin etiqueta
¿tú no temes el filo de intemperie?
sabes que todos fuimos y
somos reos de la saeta indina.
Huyes atroz porque sí,
no somos libres, somos libros.
Nosotros que nos quebramos
témpanos de orgullo a patadas,
no sabríamos vivir otra vez.

21 de enero de 2011

Me he rendido

Dime qué quieres de mí,
qué satélite quieres de lápida,
en qué huracán prefieres cenar hoy.
Dímelo lento y que sepa
tu discurso a ácido.
Si es que quieres las grapas
que me sostienen, dime,
si es que en la tragedia
has visto en un dardo flamígero
y quieres usarme de diana:
hazlo, pero con puntería de manzana.
Dime si es que soy tan perfecto
que en mí te sientes cómoda,
o si estos tragos desperdiciados
ya venían desde otro cuerpo.
Pero dímelo tan despacio
que pueda retozar en cada sílaba,
como se hace en una tortura.
Dime uno a uno, con sigilo
de avión y cielo resquebrajado
tus designios y átame...
no tengas remordimientos
porque yo ya me he rendido.

Fotocopias

Los mismos pantalones,
caras de lienzo igual,
espejos y voces grises
que se repiten enésimas
en la vacuidad del meridiano.
La palabra más pésima
siempre alberga el clima
de un narcisimo grandioso;
nunca sé en qué desierto
buscar la solidaridad
para no ser odio fértil.
Nunca he encontrado
la suerte de escondrijo
y obviar los lamentos,
los lloros, los cánticos,
de una especie semoviente
delirante de autarquía.
La misma risa de hormona,
racista; el peinado
fotocopiado combinado
al ritmo de la ropa...
Las mismas preocupaciones,
la misma despreocupación,
la diferencia extrema
entre ser y estar.

Creo que en algo me equivoco.

20 de enero de 2011

Tú estás tan allí

Tú estás tan allí, y yo tan aquí
que ensamblarse sólo es un espejismo
hecho de sueños imbricados,
de patas cojas y maderas náufragas.
Todo lo que a ti sabe, todo,
se me aparece como un imposible
donde no hay papel para mí;
una cima que, subrepticia, se transforma
en volcán y caigo en mi fracaso
arrastrando los dientes en el asfalto
rechinando una melodía de rancho.
Y tu cuerpo no es sino el delirante
despertar de un sueño sin arnés
que me expulsa de la sábana amniótica
al desdén recoleto de la nostalgia.

19 de enero de 2011

El chico

El chico de los pitillos
confabulaba desenlaces sin cola,
cuentista improvisado de su sino;
jugaba a deshilvanar el cielo,
a agujerear el sol con los dedos
montado en una silla alada;
intentaba desordenar los planetas,
y cambiarlos por pájaros
y faroles de luces sonámbulas.
El chico de los pitillos de hacha
dormía sin cinturón de seguridad,
y quería ser guardameta del arco iris
desmontando la base del Everest.
El chico de los pitillos creció,
le subieron el precio del tabaco:
los cigarrillos le dejaron a él.
Le dijeron que el Sol tenía precio
y usó la silla para sentarse...
le obligaron a pagar un impuesto
por soñar con libre albedrío
y se colgó unas cuerdas en derredor
para ser otra estólida marioneta.

18 de enero de 2011

La misma canción...

Si no pienso en azul,
si no rompo tres guitarras eléctricas,
si los gritos matan la euforia,
¿cuando subo si está todo cerrado?
Si la guerra nunca acaba,
y sí acaba, pero no me doy cuenta;
el mundo es ponzoñoso
como una charca de camino;
si yo soy el polvo inevitable
quedo a la sombra de la Luna.
Si mi rostro se vuelve silencio furtivo,
y si las pirámides cayeran...
¿dónde subiría a tocar el Sol?
Si me convierto en un sabor....
en dulce recuerdo, o ardiente olvido;
y si tú nunca te vas...
porque aunque te vayas, estarás
¿puedo arrugar mi locura?

17 de enero de 2011

Y qué

Y qué si me desheredas,
sigo siendo el mismo perdedor
que busca en las aves
un reguero de humo de pulmón;
despistado en las alturas,
olvidando que el tren ya no silva
y que ahora sepulta
los cuerpos que arrastra
cómplice del silencio.
Y qué si te he defraudado,
y si por fin te has percatado
que no nací para ser tú,
para redimir tus errores;
quiero coleccionar los míos,
mis errores, y poder gozar
de mis lamentos en un cieno gris.
Y qué si sientes decepción,
yo tampoco la esperaba
y como una mina anti persona
y como otra mina anti persona
fueron estallándome lentas
y yo fui cayendo, confiado
del final feliz que siempre prometen.
Y qué si no sonrío -no lo sé-
porque ahora ya sólo tengo
más barba y exceso de desencanto
y este destierro no corpóreo.
Y también tengo el rencor,
la envidia, la rabia, el odio
y una nostalgia que se agarra
y no me deja como una liendre...

16 de enero de 2011

Desde el rincón

Colgando en aspas de molino barrido,
recortaría la silueta de tu sombra
haciéndola póster de habitación
hasta que la melancolía
de la necia media tarde me engulliese.
Estaría soplándole al cristal
que regurguita ensueños de ascuas,
mientras tú robas a las 12 del pasado,
con el corazón al descubierto
y la verdad en las uñas,
la belleza de los campos Elíseos.
Como el gato que no cruza la calle,
usurparía el milímetro acrobático
de no ser raza en extinción...
y al nómada de tu boca mataría
pero sin dejar pruebas.
¡Qué inmóvil y absurda felicidad
vive sin quitarse la ropa!
Y de esta hemorrágea sin desgarro
sólo el llanto de ayeres borraría,
para que el instante no fuera espejismo.
Bien dicho: desde un apartadísimo
y cercano escalón me quedaría
viéndote medio niña y alborozada,
tan feliz como siempre me gustaría verte

15 de enero de 2011

Sin rumbo

Se me va el tren de mediodía
entre nubes y serpientes,
y no muda la piel de topos lejanos;
pero algo se cerne sobre mí;
algo, que es mordaza de hielo
ejecuta los vértices de mis labios.
Perdido en un bullicio alquimista,
en un fluir de vértigo vespertino
me convierto en caballo blanco
sin rumbo hacia las nubes.
Caballo sin techo, sin represión
de espuela ni armilla de cuero
que en sus ojos no delata temor,
sin más égida que una hoja seca.
Y despierto en el andén ilícito,
siendo rocín de herradura agreste
desposeído de mi mismo aun,
en la polis del mapa oculto.

13 de enero de 2011

De la ciudad dormida

Voces de último hálito
arrojan destellos de horizonte,
trozos de amor de esquina,
secretos del ático sin polen.

Imbuida en serenidad pasmosa;
desde el morbo de amamantar cerebros,
de atar impulsos a la cama;
siendo yacija del delito ecuménico;
la eterna cicatriz mal cosida,
desdeña de los lobos sin garganta.
Engulle las zebras de los pasos.

Aunque pléyades aguarden el instante para la fotografía,
la sábana queda, incluso hipogea y última,
evitando la fricción de tantos ojos
sin escaleras mecánicas.

La taumaturgia de la urbe sangrante
es un collar de reptil;
mordedura de vampiresa
con sed de abrir el mar.

12 de enero de 2011

La prefiero a ella.

I
A mí no me han matado tres veces,
ni tengo la lengua en un cajón
de cuidados intensivos donde queda exangüe,
donde la sangre huye entre tres tatuajes
hechos por tres alfileres sin cabeza
que no predicaban la ciencia del amor.
A mí no. No me han dado la sinopsis de mi muerte.
No sé de pulmones industriales,
ni he fumado bosques de Canadá en invierno.
No he visto culos de bar en chicas depresivas;
de esas que en sus besos de adicta
muestran el centímetro de tu caer picado.
Tampoco tengo en mi hígado copas que acrediten
que fue mi culpa que bajaran los lagos;
que los relámpagos quisieran darme la mano.
No he pasado una guerra con sexo
ni he tenido una noche sin manta de hambre.

II
No quiero bólidos, prefiero la cuna
de su vientre ejército, el submarino
sin misil ni mirilla al exterior infausto.
Para mí no es musa celeste mi cuita.
Prefiero olvidarme del hambre en el mundo,
de las guerras en el sofá por el mando;
la prefiero a ella y ella a mí.
Tambaleo en el vacío consumista
y lo peor es que el miedo no me recojerá,
lo peor es que dinero no borra
las máscaras del tiempo fusilado.
Aún sueño al mirar los astros:
pirata sin tesoro al abordaje del Sol.
Mi dipsomanía muerde pedazos de aire
y sólo bebo de mi fuente de pájaros vírgenes.
Ahora me divierto bajando toboganes de gráficas,
de estadísticas que marcan una cruz roja;
y si gozas de algún labio robado no lo dejes,
sé cauto con el hombro de la infancia
que será lo único que quedará tras el telón.
Yo sólo quiero escribir versos.

El piano

Imagino unos dedos adustos
que el infortunio quiere toquen
impetuosa letanía de sonido.
Imagino en la ventana las notas
rasgando el cristal: un entrevero
que zurce un sucio resultado.
Los quejidos del instrumento,
un piano, por ejemplo,
no es necesario ni imaginarlos,
se perciben desde la fantasía.
El ruido corrompe la mente más pueril.
Imagino también nulos intentos
para una mejoría que no sabe nadar
entre las teclas; luego, no existe.
Veo los golpes, el desprecio,
lo abominable, la gravedad...
Un sujeto exasperándose
acompañado de su piano intacto,
abandona la dudosa empresa.
El instrumento carga la culpa
y en ese rincón de madera
queda relegado al olvido de los días.

11 de enero de 2011

Melancolía imperiosa

Quise reunir todas tus sonrisas,
los besos que pacieron en mi boca,
todas tus fotografías sin bóveda,
las audacias que acuchillaste con fresas;
quise una plétora atroz de ti,
el instante, el destello, la córnea.
Quise deslizarme en bicicleta
en lo allanado por carcias volátiles;
del silencio ansiaba su eternidad,
del embrollado estruendo
quise su despertar magnánimo.
El tesoro que en tus pies no está, yo quise,
el que tampoco encontré en tus manos,
ni en tu cabello de arco apuntado.
El tesoro que me escondías por la noche,
ese que no quiso amanecer
del asfalto suave, ni en tu pecho de fuego.
Ese anhelaba yo, suicidándome el labio
cuando el amancer perdía el juicio.
Todo estaba en ti: el ojo sin pétalo,
la reminiscencia Griega, el sabor de olimpo
y la verdad aterrada en un sarcófago.
Yo te quise dividida y sin residuo
y encontrar del gran enigma la receta.
Yo, que te quise dibujar con carbón
la caída de Troya en la espalda
y encontrar Atlántida en tus besos;
yo quería explotar como chocolate,
leer el caligrama y la metáfora de tu voz,
convertir el vino, que a tu ausencia sabe,
en humor que trajera el garzón de Ida.
Te quise, yo, sin saberte siquiera,
te quise una a una, cada parte tuya,
desde la última esquina sin luz
hasta el arco de triumfo de mi victoria.
Ahora ya no eres puzzle de mil piezas,
ni el dédalo de un amor ebrio,
eres tú, tú dulzura, tú playa, tú mar,
tú imperio de murallas y profecías;
sólo se te puede querer en tu inmensidad.

El tiempo

El tiempo siempre es algo ominoso;
erosiona impasible, retuerce vil;
su lengua es látigo en tu espalda servil
que te fuerza a cavar tu propio foso.

El tiempo es dueño contrario al reposo.
Para él un segundo, que a ti son mil.
Colosal cual universo, su fusil
abyecta tu alma a un fin lastimoso.

El tiempo es tan ciego o más que el amor
y desconoce de número o raza,
de sueño, de miedo o de ningún sabor.

Él tiene el pincel que todo lo traza;
compárate con él, saldrás perdedor.
El tiempo: cazador que todo caza.

10 de enero de 2011

el día de antes

Miro como te deslizas áspera,
quieres adelantarte a tus tejanos,
la huida te oprime los cabellos.
Nada se torna encantador bajo esta noche,
se ha olvidado el maquillaje de Luna
y los jazmines perecen sin rubor.
Tú muerdes tu lengua déspota,
yo me la trago, después el orgullo.
En tu cara de trébol pisado
el mohín que desprecias pelea con tu azul;
una sonrisa te queda mejor, mucho mejor,
pero hoy, ni los murciélagos ríen.
Tu silencio se deslaza incesante:
no me crees, dices; y duelen infinitas dagas
lacerándome, recortadas en el pecho;
si tuvieras éxito y no aire, me pegarías...
y yo sólo pienso en tatuarte la espalda
llena de libélulas temblando como yo;
y si supieras un ápice de verdad
ahora estarías rompiéndome los dientes
con el metal de tu besos.
Quieres que me zambulla en el acíbar
que corroe hasta el metatarsiano;
te debo el sabor de la "vendetta"
aunque yo no sea artífice.
Tú mereces tener "algo mejor"
y yo soy tu "algo mejor"
que entre bostezos devora, de las nubes,
sus mejillas llenas de rosas.
¿Es nuestra deuda para con
el hacedor de las casualidades
por hacernos así: de un fuego casual?
Encarcelada en una bufanda frondosa,
te veo lacónica, desnundando los ojos;
y así te quiero y te querré,
bajo la misma piel, con otros tejanos...

Balada de aspirante a nada.

Luego quise renacer.
Una especie de radicalismo
soliviantado bullía...
Quise y quise;
encontrar la orla al fracaso,
poder regocijar en él.
Quise a cien personas
sin teclados ni rostro
para que me clavasen soledad...
Ser loco me salió mal:
indigestión sin faltas de ortografía,
triángulo de poesía trémula.
Luego también fui déspota,
tirano de papel secundario...
No engendré mares, ni encontré oasis,
tampoco desiertos.
Tras ser busto de balcón,
cicatriz de intento fallido;
encontré mi sitio.
Siendo eludible e ínfimo
no me ven morir de envidia.

9 de enero de 2011

Orden

Piensa en miles de hormigas.
Buscando el último trozo de pan.
Bajo la suelas.
Miles y miles de hormigas.
Todas ordenadas, cual ejército.
Escuadrones de hormigas que saben
lo que deben hacer pase lo que pase,
y además, lo cumplen.
No piensas en una sola hormiga.
No alabas el esclavismo de una hormiga.
¿Una hormiga? -Impensable-
¡Qué ridiculez! la matas de un soplo.
Entonces piensa en el reguero
de hormigas interminable.
En ese río que no desemboca
lleno de hormigas en fila.
Ninguna de ellas se tropieza.
Ningua de las hormigas habla.
Ni se discuten...
¿Cómo lo harán? -Qué más da-
¿Ya has pensado en todo esto?
¿Querrías, tú, ser hormiga?

Gatos

¿Por qué escapa el gato
de tus dedos de domingo,
de tu púbere y cándido anhelo?
¿Por qué tu paso más,
es su paso menos, su huida?
¿Por qué su garganta desgarrada
silencia el bullicio del escenario,
como un guiño de pólvora,
o un horizonte desangrado?
¿Por qué arrastra la noche
hacia un motor aún caliente
y se enfunda silueta arcana?
¿Por qué camina altivo
y es efigie de lo oscuro y de tejados?
¿Por qué desdeña de nosotros
ese gato de calle, de bunquer...
que desfía con ingravidez elegante?
¿Por qué no hay término medio?
o lo quieres, o lo odias...

Porque ellos saben que Rosseau mentía.

7 de enero de 2011

Sin aire

El corazón reversible
quiere salírsete del pecho,
sublevado en una guerra interior.
-Quiero morirme de latidos-
dice mientras agoniza su éxtasis;
es como si dijera el amante:
"Quiero morir de amor"
pensando en el acero del sexo.
El corazón del revés
de tanto centrifugarse y morir
y empañando jadeos, el alma,
sigue en la pared, henchida,
esperando la redención
de una lluvia autómata
¿Qué porción de sentimiento
cabe en el eufemismo "penetrar"?
¡Cuántos corazones del revés!
y tu cuerpo hiperbólico de latidos,
de átomos sin neutrones,
se duerme acariciando a Orfeo.
Cierra el mundo con tus ojos,
las costillas aún buscan oxígeno...

Del tiempo perdido

Ya no se agitan las luces,
se marchitan al besar con ácido
la insoluble fuga de caballos;
el tiempo es alcahueta del olvido
y escudo del remordimiento.
Repudio el cinismo plúmbeo
de valorar lo irremediable,
la humilde y dudosa parodia
de ensalzar el error de pecho.
Ya los sarcófagos han de explotar
y romper las rejas de la virtud,
ensancharle la voz a los cuatro hielos.
¿Dónde está quién pueda ser
rapaz o buitre del ayer?
¿Quién se arriesga a perder,
y perderse en la acritud silvestre?
Parar el segundero no es la meta...

6 de enero de 2011

Pestaña de recuerdo

En la translación desaforada
de mi habitación sin mazorcas,
urdo quimeras de herradura,
asgo las arácnidas fábulas
que hablan de cuchillos teñidos
y amputo crisálidas y pétalos
que aprietan tenaces la yugular.
No viajo desde bosques azules
donde los dedos tocan tu cerviz,
a confines de agua verde;
ni veo como zarpa un crepúsculo
al rozarse, hirviendo, labios
de sirenas y sílfides sin estela.
En ese giro de liviana tez,
en el momento que la dádiva,
tan esquiva y sin esmirlar,
me cautiva sin mohín ni máscara;
sólo ansío en mi ingravidez
ser una pestaña en tu recuerdo,
el tren de tu anhelo implacable.

4 de enero de 2011

última caída

Va susurrándole al viento
que perturba sus pestañas.
Regurguitando los pasos
en una enmarañada caída
que se intuye fresca.
Al albur sus dedos tocan
delirantes, solipsistas,
la sombra de tinta china
que sigue sin saber adonde.
En sus venas sólo dulzura,
una sonrisa de enigmas
en cada centímetro blanco.
Siente deflagraciones fugaces,
calderos borbotear
en el cactus de su labio
y llena con rayos de Sol,
penas fósiles y más vasos
el eco que no vuelve de adentro.
Su cuerpo es de pluma,
colgando sus ojos cerrados
de su último abismo;
un blues lagrimoso, sonríe,
mientras su silueta perpendicular,
Ícaro sin pretensiones,
se calca de nuevo al mundo.

Escena

Silencio con piel de tigre.
Pechos de estrellas ajadas,
de inextricables caminos
sin baluartes oblongos.
Silencio de hervívoro: devorado.
¿Quién espera al gato,
de qué río beberé inmortalidad?
Los ojos son un eclipse solar
que sostienen las olas;
silencio con sabor de océano.
Anhelo de ser disparo, pólvora,
herida, el placer de dolerte;
Miedo vívido a ser incoloro
y ahogar el brillo del silencio.
Pánico.

2 de enero de 2011

Los tres hombres.

He visto tres hombres deshilachados,
de pantalones que no aguantan monedas,
de manos que no muerden el horizonte,
que sólo rascan algunas cuerdas; no sogas.
He visto tres hombres con dos perros pobres,
de arrastrar el lomo y un nombre extraño,
de peinarse con el heder de los meses,
de haber perdido los ladridos con los kilos.
He visto tres hombres que no eran niños,
eran tres, con otoños en la cabeza, no eran niños,
con alas y humos en la ropa, pero no eran niños.
He visto tres hombres destripando el tiempo,
con una furgoneta de ruedas viejas, sucia,
con una casa de cuatro ruedas sucia, sin facturas.
Eran tres hombres, dos perros pobres
y una furgoneta abriéndose al latido del mar;
yo los he visto y he sentido pena por ellos,
luego un poco de asco, luego los he olvidado.
Eran tres hombres sin armas ni afrodisíaco,
sin tinta que brille, sin poder cincelar sus nombres,
sólo tenían el tiempo, sólo digo... sólo el tiempo
¿qué habrán pensado ellos de mí?

1 de enero de 2011

1 de enero, ¿nuevo qué?

Me aburro de taquicardia y náusea rotunda.
Me aburro y devaneo como el loco
que habla a escondidas entre paredes,
pero con los pies en los anillos de Saturno.
Me aburro sin prestancia y me aburro,
siendo un aburrimiento sublime lo que me sume,
lo que me arrastra con vehemencia y me torna macilento.
Me aburre hasta colmar tanto anhelo feliz,
tanto azúcar donde sólo veo acíbar;
me aburre cubrir lágrimas con calles de colores
en un país que duerme a oscuras y aterrado,
y el derroche de fe en Enero (¿está de rebajas?).
Me aburren los ojos de doble moral
cuando todos somos humanos no iguales.
"Buenas fiestas y feliz año,
(pero en Marzo no me des la espalda)"