13 de diciembre de 2010

Ya me han herido...

Ya me han herido lenguas hostiles,
sin afrentas,
sin corazas ni corajes de hormigón;

su regazo es sepulcro
de mi anónimo llanto agorero;
su labio desenfunda un fatídico
silencio
que aúna vuelos y cielo en él.

Con el camión de la basura
se van mis escasos y últimos intentos.

Nací en la pavesa de lágrimas
que forjaban a hierro
súplicas de un testamento;
sabores de cuerpos
que suenan a desvelo de madrugada.

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