14 de diciembre de 2010

Fotograma de noche

La Luna azota relámpagos tuertos
y espinas de gargantas en responsos mudos;
aúlla el colmillo díscolo de la noche,
penetra la zarpa de oscuridad líquida.
Luego vendida, en las afueras, la noche
desnuda, usada, empapada de soledad,
barre el pálido porvenir de aceras ciegas,
inmunes a las dagas que siempre despiertan.
Cuando las luces embrión y las sombras
se convierten en reloj del tiempo ido,
en un vuelo que pinta al óleo la ciudad,
aparece una imagen abyecta y mordaz.
Después de ser lengua, cobra vida la noche
mientras la rata busca un plácido despertar
ruge el estruendo de los leones
en la selva de alquitrán que subyuga abandonos.
La noche ya es lluvia vomitada
sobre un las huellas de tacones sin amor;
la noche ya ha sido sexo, transparente, magia...

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