3 de diciembre de 2010

Me entrego

Tengo a mi vida secuestrada
en el punto de mira,
maniatada, amordazada y un pincel
que besa de negro olvido.
La magia está en el arte de olvidar
las cruces y escurrirte entre la maleza;
pero, ¿en qué dolor me he convertido?
¿En qué pozo, en qué alcantarillas
enturbié mis deseos de volar?
¿Cuándo me sentí no superior,
aunque sí diferente a bloque de hormigón?
No sé qué me hizo pantera,
¿haberte conocido o haberte perdido?
¿Mi escudo es de derrotas
o forjé mi arrogancia en los vítores?
¿Sería capaz de volverme a enamorar?
¿Volvería a ser hombre de armas
remando contra el mundo en la galera?

Las manos en alto, despacio.
Me entrego, ya alegaré cualquier cosa.

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