4 de diciembre de 2010

La quiero...

...porque me besa con fuego de Marte,
y abrazo su efigie de océano venusino;
porque su ira fecunda con la belleza
y en sus ojos quema dos imperios romanos;
porque es cariátide helena y ensoñación dadivosa,
ninfa de encono, gata sobre un tejado
en el páramo copérnico de la noche;
porque sólo agarrándome a los hilos
que destila de sus besos cincelados,
a los labios que desabren espadas de mil ojos,
soy mácara en un harén de sonrisas;
porque aunque airada pruebe a eximirse
de su sombra, sus lágrimas hablan: "abrázame";
porque es metal de rebeldía, un cielo desordenado;
porque su muralla égida no decapita,
por lo melifluo, lo autoritario, lo meticuloso;
porque es musa de la cítara y el silencio:
la quiero.

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