25 de diciembre de 2010

La cola

La cola ya no cimbrea,
mi subconsciente de timbales
vuelve a ensordecer lagartos.
¡Qué peso la oscuridad,
qué algarabia en el neumático
mudando la piel inerme!
La garganta no es de la noche,
aunque la Luna de lágrima incolora
destapa su ojo estrambote.
Baten, en el pecho mustio,
con fuerza, las alas sin llave;
la libélula contonea
los círculos que no son llama,
en forma de nueve mágico.
Sé donde se amaga la verdad
pero no voy a decirlo tan fácil;
en un recoleto gato verde,
una pista del beso que no tendrás...
Dispáradnos más envidia de oro,
más cetros desde las movedizas,
sólo queda dormir en conservas.

2 comentarios:

  1. Te voy leyendo...
    ufff... y veo que escribes todos los días. Eso es bueno. Hago lo mismo, pero no publico todos los días!!

    Abrazos.

    Gio.

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  2. Me alegra mucho que me sigas (ya que eres de los pocos que lo hacen) y te lo agradezco.

    Sobre lo de escribir todos los días, ya debes saber que eso va a rachas, a lo mejor luego estás dos semanas sin ensuciar una hoja... Pero también me fuerzo un poco a intentarlo y vencer la falta de musas.

    Permitirme publicar todo lo que escribo quizá es un bien menor de que no tenga mucha espectación mi blog jaja.

    Un abrazo.
    De nuevo gracias.

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