27 de diciembre de 2010

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¿Qué se amaga en el vagón de óxido?
¿Acaso la receta perenne
que liba los días amañados?
No recuerdo la felicidad en blanco y negro,
tampoco las flamígeras polillas
me llenan un plato de memoria.
Símil de mi locura: saco de boxeo.
Arena y odio en su interior
y una cara sin sombras ni picos.
Símil del amor: "knock out"
No voy a ahogar mi voz de hilo
por el peso de otras bocas a su espalda.
Yo no soy unos ojos, a veces una voz;
ocasinalmente unos puños,
entonces lleno las "kalendas"
de horas extras que extravían cabellos.
A lo mejor, el siguiente paso no es en falso
y atraco la atmósfera al revés:
le entrego todas mis etiquetas.
¿Sería como volver a ser expulsado?

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