29 de abril de 2013

Lucha de clases

El orden es un insulto estético
Los dedos del trabajador peinan el aire
Hay quienes beben
Otros se cansan de calentar techos
Huyen donde se trazan órbitas insignificantes
Matar al dios que venga a Dios
Que estampa su sello en el asfalto y el ladrillo
El Capital desabrocha las ciudades
Respira en los márgenes del Universo
Canta una elegía 
En un taller metálico irrespirable
Es la puta de los labios más rojos

En el mundo hay dos tipos de personas
Y el banco es la tumba de algunas

Se celebra el azul del mar
La gravedad que hace caer al cielo
El cielo que soñamos los pobres
Pobres de los pobres que tardamos tantas vidas 
En dejar de creer en el pecado original
La sangre viva
La ciudad es la vorágine del parto
Un tigre que parte sus rayas
Morder las palabras
Deslizar el olvido a lo épico
Estar sin vivir no tiene sentido
Vivir sin estar es romper la lógica
La soga del libre es su libertad
Ahora sabemos por dónde empezar
Lucha de clases

Clase

La ventana gris del fondo
La lluvia que tropieza
Las mentiras arrugadas estrenan look
Sentados frente a unos ojos de Delfos
La maravilla se urde sola
Es el sueño de la torre más alta

"La eterna lucha en el infierno
La pesada lucha
De ayeres de noches sin color"

La guerra solo es bonita sin ojos
La bandera amortaja
Y calla
Para cubrir lo que arrasa el silencio
Sombras atómicas
Bombas de incógnito

En la ciudad de cristal gris
La lluvia dialoga con los años mudos
El pasado es un pacto
Una firma
Un voto

19 de abril de 2013

Las voces ciegas se entrelazan en el abismo
Suena la gravedad confusa

El silencio pobre se sujeta sus temblores
Se sujeta sus miedos
Se dice que lo único que debe hacer es seguir silencio
Seguir silencio

Seguir

Ante qué promesa se cauteriza la rabia
No queremos lágrimas violín
Lágrimas cristal de profundidad inocua
El mundo se pudre de sí mismo
Las manos amputadas de las fábricas asienten
Flores de un bello jardín abyecto
Somos

El mar acristalado parece universo
La esperanza cabe por la garganta
Seguir silencio

Solo silencio





12 de abril de 2013

En el lecho de las ciudades no se escriben poemas

Caen astros de universo como bancos
Ya nadie recuerda las órbitas
Ya nadie recuerda cómo vamos a morir

Mi gato es un pedazo
                                       de noche

Y tampoco quiere saber nada de nosotros

Mi amor mar hambriento
reclama olvidos
Mi amor río de plata
Flota en sueño de cataratas azules

El espejo refleja una tela de Ribera
Horas en los ojos
                            la llave del silencio

22 de marzo de 2013

ojos

Dos océanos de olas de sierra.
El silencio           es la mejor prédica.

Todo es noche.

El fluctuar de las góndolas rompe el asfalto,
surca un extraño sentimentalismo
Lo absurdo de la imaginación

necesita crear sus significados

Los mundos de azúcar terminaron con el XVIII

Dos nombres exangües
en el cristal empañado
de la noche.



23 de enero de 2013

Desde las cunetas olvidadas gritan
los sueños de otro mundo;
desde los años que ya han abdicado,
desde el corazón
exánime de la esperanza, imploran,
—Cantos desgarrados de sirena,
primaveras ajadas
con el alma tronchada y las manos húmedas,
los futuros que fueron derrotados,
otra vez, con la expresión
agraviada del sabio que conoce.
Desembocamos errores en la historia,
pero quienes entregaron sus nadas
apostando a doble o muerte
su dignidad, éstos, no lo dudaron jamás,
sus fusiles eran el pueblo
y el futuro no puede ser dibujado
sino con un cincel.

19 de enero de 2013

Qué triste la madrugada, haciéndonos cicatrices.
Qué triste mundo, harto de sí.

Se vende velocidad extenuada,
cálculos y retazos de vidas sin fondo,
de armarios sin carácter,
en el insidioso y amargo silencio
de cuando se abren las luces,
de las cartas que hablan sobre la mesa:
tu sonrisa es blanda.
Serás otra nauseabunda víctima más.

Lo efímero y lo fugaz se baten
en la cuenta atrás de los semáforos rojos;
la felicidad es mercancía,
un castillo de humo en el horizonte.
Hoy nos amamos,
aunque mañana seremos presos de la euforia.

Qué triste pasas, invierno, con las manos atadas.
¿Qué deambular errático quiso el fin
de tantos incrédulos?

Luego nos odiaremos,
como los domingos sin resaca o sin fútbol.
Pero, ¿acaso no es odiarnos
otra de tantas formas de ser normales?

13 de enero de 2013

sueños que escalan el vértigo
el consumo redentor se relame
escaparates sin rostro
confesiones de histeria colectiva
vivir no es tan épico como trágico
los héroes no se tapan la cara
ahora los adultos se limitan
todo es un pacto tácito
se reparten solo la derrotas
esta noche veinte personas cenan su hambre
en la puerta de una iglesia
el amor es un problema financiero
se reparten gastos a medias
la periferia es el éxito del capital
el mundo gira sobre sí mismo
el perro que aún sigue su cola



2 de enero de 2013

Hemos amasado el mundo con la sangre de los látigos.

Nos convirtieron en bárbaros sin nombre
para levantar el anonimato
de las pirámides,
y tuvimos que morir en las esquinas putrefactas,
con el circo ambulante
de la ignominia cayendo sobre
nuestra miseria.

Nos arrancaron la tierra de la cara,
y los ojos, y la voz,
para luego vendérnosla.

Fuimos añicos disfrazados,
culpables que, mientras buscaban un delito para culparse,
vieron cómo se compraba su sudor
para urdir laberintos imbricados,
cunas de contradicciones,
donde habría de nacer nuestro fin.

Nos arrancaron la vida de las manos
y donde teníamos un corazón,
nos implantaron
sus horas interminables,
sus leyes y sus libertades de hojalata
que no fue sino su libertad, para poder matarnos
sin cargos de consciencia.

Fuimos y somos el suelo del mundo,
los brazos y las piernas;
venimos de donde hemos visto caer a cualquiera
y solo podemos aspirar al cielo.

Nos hemos podrido en cuchitriles mortecinos,
nos hemos matado el alma,
pero algún día olvidaremos vuestras
promesas,
y blandiendo la justicia y la venganza
en cada mano,
sonará el estruendo que dictará
el final.

A partir de entonces, todo estará por escribir.















31 de diciembre de 2012

Supongo que besarnos bajo este cielo
de bombas, sería otra estúpida
pero deliciosa locura;
así que no me beses con miedo,
rómpeme los labios
y si hoy de una vez por todas morimos,
moriremos sin haber temido
ni un minuto 
a las bombas que nos caen encima.
Bésame sin decoro,
porque tarde o temprano seremos 
pasto del recuerdo:
un par de muertos que prefirieron
un beso
a morir enrolados 
en la culpa de una bandera.